Archive for the ‘Literature’ Category

26
Oct

The Booker’s Celebration of Bleak

Written on October 26, 2007 by Rolf Strom-Olsen in Literature

Rolf Strom-Olsen

Booker_256sq_2 

Last week, as Felicia has posted below, the Man Booker Prize was awarded to Irish author Anne Enright for her novel The Gathering. I have long felt the Man Booker to be the world’s most important prize for fiction, despite its strictures: it is awarded annually to a book written in English by a subject of the Commonwealth. Still, that means almost a third of the globe’s population is eligible. In theory at least, since even a cursory review of the Prize’s shortlist makes it readily apparent that the same names tend to recur: Iris Murdoch (6 nominations), Margaret Atwood (5 nominations), Salman Rushdie, etc….  Still, the scope of the prize is vast compared to other such recognitions. (If the prize was at one point a largely British affair, it is no longer: only two Brits have won the prize in the last decade.)

This internationalism is much of what gives the Booker its significance, I think. This year’s shortlist featured authors from Pakistan, New Zealand and India as well as England (including dreary prize perennial Ian McEwan). Compare that to the Prix Goncourt (nominally open to any work published in French). Last year, the prize was awarded to Jonathan Littell. This caused something of a stir since the author is *gasp* American (although he was brought up in France, wrote the book in French, and was widely expected to win). Amusingly, the author, who had previously been unsuccessful in his bid to gain French citizenship, was apparently fast-tracked for French citizenship once he had the Goncourt in his pocket – an incidental reminder that the Goncourt, like such prizes elsewhere, remains largely a national affair. 

Read more…

24
Oct

Julián Montaño

Eliot

Coriolano es el título que T.S. Eliot le dio al conjunto de dos poemas suyos Marcha triunfal y Dificultades de un estadista. Están compuestos en 1931 y son un mosaico de citas, guiños y bromas secretas con un ritmo fascinante. Very much a Modernist poem. Coriolano es la imagen, el correlato objetivo de la experiencia personal del poder fuera de la ley, de la conducta fuera de la norma, del deseo insatisfecho que se convierte en ley para sí mismo y deserta de la ciudad, del nomos, de la urbe. Con la tragedia de Coriolano Roma, la Inglaterra renacentista o la Inglaterra moderna se contó a sí misma el desastre del poder sin la norma que lo trasciende. Eliot mezcla en su particular homenaje a Coriolano la parafernalia del ejército moderno, la jerga de la administración pública y el lenguaje solemne de la antigua épica, como si Coriolano también fuera el correlato objetivo, la imagen, también de la experiencia moderna y contemporánea del poder. En la web pueden encontrarse enteros (creo que la Faber & Faber es muy suya para dejar que se copien enteros y no quiero saltarme las leyes de la urbe) merece la pena repasarlos.

Y además porque no sólo hablan del poder, también de la conciencia del Hombre Moderno, presa de su propio deseo infantil y ciego ("¿Qué he de clamar, Madre, madre") e inmediato, que no reconoce ninguna norma trascendente (el über-mensch nietzscheano). En 1922 Eliot le hizo un homenaje en La Tierra Baldía:

Dayadhvam: I have heard the key

Turn in the door once and turn once only

We think of the key, each in his prison

Thinking of the key, each confirms a prison

Only at nightfall, aetherial rumours

Revive for a moment a broken Coriolanus

Cada cual en su cárcel, pensando en la llave, presa de su conciencia y sus deseos, sin mirar a la patria, la urbe, los otros. Y es curioso, detrás de las citas de Coriolano de T.S. Eliot también está el Infierno de Dante y de la Roma sombría más que de la clásica (la de sibilas antiguas que gimen en recónditos parajes, la de sacerdotes que esperan en lagos umbríos ser depuestos mediante la muerte por la espada): Miguel dinos ¿qué tiene el norte de Italia?

Read more…

23
Oct

The Social Benefits of Steak Tartare

Written on October 23, 2007 by Administrador de IE Blogs in Arts & Cultures & Societies, Literature

Steak_tartar

Miguel Herrero de Jáuregui

Our days are witnessing an interesting process: along with the rise of vegetarianism, there is an increasing popularity of dishes made with raw meat or fish: steak tartare, beef carpaccio, Ethiopian kitfo, and Japanese sushi are among the dishes which one is more and more sure to find in restaurants, cook books, or gastronomic conversations. It is well known that steak tartare takes its name from the tradition that the nomadic people of that name used to tenderise meat by placing it under the saddles of their horses for a whole day. But that a savage habit of fierce warriors has turned into a fashionable bourgeois delicacy is paradoxical. A good subject to muse on, therefore.

In fact, the classic book of the great anthropologist Claude Levi-Strauss Le cru et le cuit (1964) established the passage from the raw to the cooked as the moment where savage turned into civilized. He used comparative evidence from many cultures, but his idea was above all influenced by ancient Greek elaborations of  the boundary between raw and cooked. The central institution of Greek civic and religious life, animal sacrifice, was a celebration of cookery. Greek sacrifice, as it was explained by another great French structuralist, Jean Pierre Vernant (Mythe et pensée chez les grecs, Paris 1965), is the institution which constitutes and gives cohesion to a social group like the polis (much like elections are in modern democracy). All citizens took part in the ritualized killing, cooking and eating of the sacrificial victims. And those who did not take part in sacrifice were considered as deviationist eccentrics and sometimes as hostile enemies. Vegetarians like the Pythagoreans who believed in reincarnation, for example, were mocked and even prosecuted.

Read more…

16
Oct

Coriolano

Written on October 16, 2007 by Administrador de IE Blogs in Literature

Coriolano_3Miguel Herrero

Su historia es conocida, de fuerza, de odio, de traición y de amor. En los primeros tiempos de la República, cuando Roma luchaba por la supremacía del Lacio, Cayo Marcio destacaba entre todos por carácter y valor. Llevó a los romanos a la victoria en incontables batallas, y la conquista de Coriolos le dio un nombre que aún resuena. Pero pronto perdió en el fango de la política lo ganado en la arena de la guerra. Acérrimo patricio, enfrentado a la plebe, arrogante y colérico, el mismo ardor que derrotaba ejércitos le ganaba a diario enemigos entre el pueblo y el Senado. Como tantos guerreros en tiempos de paz, su suerte estaba echada. El partido plebeyo lo acusó de cargos calumniosos, se defendió con soberbia e improperios, y fue condenado al exilio. Y en esa hora amarga, dejando atrás los llantos de los suyos, la injusticia le hizo volverse contra la patria que lo expulsaba, y se puso al servicio de los viejos rivales de Roma, los volscos, que acogieron a su antiguo enemigo con todos los honores. Al mando de los volscos, saqueó los campos y derrotó a los ejércitos romanos, que huían con sólo reconocer a su antiguo y temido general. Y al fin, acampó delante de la ciudad para tomarla.

Entonces el Senado envió a su tienda a embajadores, sacerdotes, patricios y antiguos amigos, para que le convencieran de deponer su cólera, con súplicas, halagos y promesas. Pero Coriolano les despidió airado, porque en su corazón sólo ardía la venganza. Y cuando el terror ya reinaba en la ciudad por la invasión inminente, entonces salieron a suplicarle las mujeres, conducidas por su madre Volumnia. Al reconocerlas, Coriolano enmudeció, y su madre habló: “sábelo: no podrás invadir tu patria sin antes pisar el cuerpo que te parió”. Tras un silencio eterno, su hijo, conmovido, respondió: “¡qué me has hecho, madre mía! tuya es la victoria, y tu victoria es la salvación de mi patria, pero es también mi muerte. Pues me retiro vencido, pero sólo por ti”. Y mandó retirarse a las tropas. Y como preveía, pocos días después fue muerto a manos de los volscos, despechados por la frustrada esperanza de acabar con Roma.

La leyenda de Coriolano ha sido contada muchas veces desde antiguo hasta este blog. Georges Dumézil estudió en Mito y Epopeya su origen indoeuropeo –pues los romanos trasponen a su historia nacional de hombres heroicos los mitos que los griegos y los indios atribuyen a sus dioses–. Pero nunca se cuenta igual dos veces una historia, y el mismo personaje se pinta distinto en cada cuadro. La tragedia de Coriolano vuela de siglo en siglo y de arte en arte. Tito Livio quiso mostrar que a Roma sólo un romano la podía derrotar; Plutarco en sus Vidas Paralelas lo emparejó con el griego Alcibíades, otro gran genio de creación y destrucción; Shakespeare le dedicó la última y más política de sus tragedias, que llevó a la perfección de la escena Sir Laurence Olivier, más romano que César; Beethoven compuso una obertura en su honor, en la que resuenan los momentos alternos de su vida cambiante y siempre arrebatada; y yo, que, modestamente, me pongo el último de la lista, di su nombre a mi gato Coriolano, cuyo temperamento de tigre temen visitas y veterinarios, y que sólo una mujer logra amansar.

16
Oct

Lost Paradises in the Enlightment.

Written on October 16, 2007 by Arantza de Areilza in Literature

Arantza de Areilza                                        (Click here for this post in Spanish)

Montesquieu_2 I recently reread the book by Carmen Iglesias Cano, member of the Royal Spanish Academy of History and Language, entitled "Reason and Feeling in the 18th Century," in which chapter five discusses the lost paradises in Montesquieu´s "The Persian Letters" and the Rousseauian discourses.   

The author analyzes the popular belief of the Enlightment in an original innocence, in a primitive perfectionism in which a man invaded by nostalgia yearns to return.  This signifies the perfect communion between the spiritual and the material, represented by Rousseau in the figure of the "bon sauvage" (the good savage).  However, this good savage will remain childlike throughout generations, something rather unlikely in the presence of man´s capacity for perfectionism.   

Rousseau considered the search for riches, the thirst for discovery and the desire for social and professional reconnaissance as an excess of one’s self, "an alienation in appearance" and the maintaining of "a torn duality."  In reference  to his education, he wrote:

"I no longer want anything to do with a delusory occupation in which it is thought that everything is done for wisdom, and everything is done for vanity."

This original nostalgia reveals a disappointed vision of the historic moment.   

Adversely to Rousseau’s moralistic severity, we find illustrated theses such as  Mandeville’s "The Fable of the Bees," in which happiness springs forth as the ultimate end for a man in detriment of virtue.  Luxury and trade appear like a phenomenon, intrinsic to the development and power of Nations.  According to Carmen Iglesias, it is in this moment in which vice becomes virtue.   

Contrary to Rousseau, the author analyzes how Montesquieu focuses on searching for the mechanisms that adapt institutions to the natural inclination of man to liberty.   He rejects the notion of free will, which Rousseau defends.    He argues for the necessity of suitable institutions for mankind as guarantees of their freedom and emphasizes his opposition to uniformity.

Rousseau moves through history as a totalitarian democratic thinker with his famous maximum "obligation to be free" in his nostalgia for lost Paradise. 

Do you think that paradises can be recovered?  In the affirmative case, do you think that the ends justify the means?   Can you oblige somebody to be free?

We use both our own and third-party cookies to enhance our services and to offer you the content that most suits your preferences by analysing your browsing habits. Your continued use of the site means that you accept these cookies. You may change your settings and obtain more information here. Accept