Archive for the ‘Literature’ Category

10
Dec

La isla de Loih. Parte II

Written on December 10, 2007 by Arantza de Areilza in Literature

Arantza de Areilza

Mausoleum La noche en Loihloch trascurrió tranquila. El sol comenzó a  despuntar hacia las tres de la madrugada como sucede en esa latitud durante el breve estío. Me desperté pronto deseosa de emprender la larga marcha prevista. Ibamos a atravesar la isla a pie para visitar el mausoleo de Sir James Pullough construido en la costa norte de la isla junto a un pequeño lago.

Nuestro paseo transcurrió entre aguilas, gaviotas y ciervos siguiendo serpenteantes caminos de barro que contorneaban pequeños lagos peinados por juncos. El viento frío soplaba con fuerza, y los densos nubarrones pasaban sobre nosotros a gran velocidad en amenaza fugaz. Los primeros goterones comenzaron a caer cuando, en el recodo del camino, vislumbramos el mausoleo de piedra oscura erguido en lo alto de una colina sobre la pequeña y solitaria bahía de Polnish.La playa de guijarros era refugio de varias familias de focas que campaban a sus anchas en aquel territorio remoto.

El mausoleo era de estilo neoclásico, de marmol oscuro, con una cubierta en forma de tejado inclinado, en cuya fachada sur, habían crecido liquenes dándole aspecto de escama. En el centro de las múltiples columnas que sostenían el mausoleo yacía la lápida de Sir James Pullough, oscura, austera, y pétrea. El viento bramaba entre las columnas y las olas retumbaban contra las rocas de la playa, con resonancia grave y profunda, en esa particular lírica marina que Neruda llamaba "el desafío del vaivén eterno".

En el centro de la lápida se adivinaba el nombre del difunto entre un sinfin de pequeñas manchas amarillentas. Al acercarnos nos dimos cuenta de que era ¡cera!

La lápida estaba espolvoreada de gotas de cera y, sin embargo, no había rastro de velas ni de candelabros.

Eran gotas de cera clara que parecía recién derretida, allí, en media de la soledad de aquel lugar olvidado.

De vuelta a Loihloch conté lo sucedido a Miss McDouglass, quién levantó suavemente la mirada, y contestó: "Son las lágrimas de Lady Pullough".

5
Dec

El Imaginario del Mal

Written on December 5, 2007 by Julián Montaño in Arts & Cultures & Societies, Literature

Julián Montaño

Dante1

Parte de una cultura y parte muy esencial es lo que se puede llamar el Imaginario de una cultura. El Imaginario es el conjunto de imágenes, lugares comunes con los que una cultura asocia sus emociones, gustos, pasiones, afectos, su vida emocional. Este conjunto de imágenes proporcionan un material común con el que ejemplificar y darle un correlato objetivo a la vida emocional, a la vida subjetiva (del individuo o de la comunidad). Si queremos comprender la vida emocional de una cultura uno de los documentos imprescindibles es todo este conjunto de imágenes que se encuentran en la literatura, los mitos compartidos, las historias de la tribu y el acervo del sentido común.

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4
Dec

La isla de Loih. Parte I

Written on December 4, 2007 by Arantza de Areilza in Literature

Arantza de Areilza

Ficción

Kinlochcastle_2 La isla de Loih flotaba en el Atlántico Norte, último misterio del rosario de islas que protegen la costa oeste escocesa. A este remoto lugar se accedía por ferry, desde el pequeño puerto de Maraigh, con un permiso especial de las autoridades medioambientales. Loih era una reserva natural poblada por ciervos, aguilas, focas, delfines y ballenas. No había coches, ni motos, solo ponys. 

Loih fue propiedad y coto de caza del marqués de Corlsbury. En la revolución industrial, el acaudalado empresario, Sir James Pullough, se encaprichó de la belleza salvaje de su paisaje, y adquirió la isla, en cuya pequeña bahía hizo construir el castillo de Loihloch. Recuerdo como el viejo ferry nos dejó en medio de la bahía, poco preparada para barcos grandes, en aquel fin de tarde del solsticio de verano. Un bote nos vino a buscar, a remo, para llevarnos al diminuto atraque, entre truenos lejanos de sotavento, bajo el sol noctámbulo del equinocio. Una vez en el embarcadero subimos andando la suave cuesta que desembocaba en el imponente portón de Loihloch. Un albadón y una campana daban a elegir la forma de hacerse presentes.Optamos por el aldabón.La puerta se abrió en el momento en que las primeras gotas de lluvia fina empapaban con rapidez los musgos y liquenes de los gruesos muros de piedra. Entramos en la luz tenue y el chisporreo de la gran chimena que presidía el inmenso hall cubierto de ricas alfombras,trofeos de caza y bellas telas de cenizas de esplendor. El tiempo parecía haberse detenido en aquella estancia, entre fotos sepias, retratos sin nombre, y flores secas. A través de los ventanales volaban bandadas de gaviotas en busca de abrigo entre las rocas de aquella isla sin árboles.

La doncella que nos acompañó a la biblioteca vestía un riguroso uniforme negro con delantal de volantes blanco y almidonado.En la biblioteca, delante de una mesa de billar de tapete rojo nos dió la bienvenida la que, mi imaginación, bautizó inmediatamente como la Gobernanta. Miss Mc Douglas era una escocesa enjuta, entrada en años, que había estado al servicio de Lady Pullough hasta su muerte. Cuando la difunta donó Loih a las autoridades, Miss McDouglas ya era parte inseparable de Loihloch, y, nadie se atrevió discutirlo. Miss McDouglas se encargaba de acomodar a los "guests", como enfatizaba su cadencia.

Tomamos una copa de oporto mientras subían las maletas a nuestro cuarto deseosos de saber algo más sobre Loih, Loihloch, y quienes lo habitaron.

Subimos a cambiarnos para la cena que se servía en el comedor a las ocho en compañía de tres huéspedes más que se alojaban en el castillo. Cuando bajamos hacia el comedor, vimos atracado un pequeño velero en la bahía.

El comedor estaba iluminado por grandes candelabros que reflejaban su luz bailona en la cubertería de plata antigua, grabada con una floreada P, en letra inglesa. "Pullough" pensé. Todo estaba allí, impasible al paso del tiempo.

Los comensales eran un matrimonio cuaquero de Liverpool, dueños de una fábrica de chocolates, y del velero atracado en la bahía. El tercero era un meteorólogo escocés gordinflón, de gruesas gafas que había venido a Loih a elaborar un informe pluviométrico. Mi acompañante y yo eramos "raras avis" en aquella latitud, y la conversación giro en torno a la razón que nos había traido a la isla: la ornitología.

La velada transcurrió entre deliciosos platos y vinos australianos en una continua sensación de que, a aquella mesa, se sentaba alguien más. Las velas lloraban lágrimas de cera rodeadas de extraños, en aquel ambiente profano, que me hizo pensar en "Los diez negritos" de Agatha Christie.

Continuará…

27
Nov

‘Tis the Season to be Literary

Written on November 27, 2007 by Felicia Appenteng in Literature

Felicia Appenteng

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As we approach the holiday season and the end of the year, newspapers, magazines and blogs are publishing their lists of the best books of 2007.  Paper Cuts, a blog by The New York Times, has just featured an article about the top books of 2007.  I invite all readers to post their selections of their favorite books of the year.

Here are some other blogs which feature book reviews.

Literary Minded

ReadySteadyBook

Resolute Reader

Bookslut

21
Nov

La Paradoja del Prefacio

Written on November 21, 2007 by Julián Montaño in Literature

Julián Montaño

Miguel

Ahora que Miguel va a presentar su libro Tradición Órfica y Cristianismo Antiguo, a Miguel le puede pasar lo siguiente. Miguel en su libro afirma X proposiciones, P1, P2, P3, etc., P1…Pn para resumir. Si preguntáramos proposición por proposición a Miguel, nuestro autor diría sin reparos: "P1 es verdadera", "P2 es verdadera"…Pn. Ya sabemos por las reglas generales de la lógica que si una proposición P es verdadera y, por otro lado, otra proposición Q es verdadera, entonces la proposición "P y Q " ( P^Q) es verdadera (si “el pescado está congelado” es verdad y “ el pescado está muy bueno” es verdad, entonces “el pescado está congelado y está muy bueno” es verdad); y entonces Miguel piensa que "P1 ^ P2 ^…Pn" es verdadera, o sea que piensa que todas y cada una de las afirmaciones de su libro son verdaderas (si no, nos estaría engañando, claro).

Sin embargo en los prefacios los autores introducen siempre una disculpa por los errores cometidos “…todo lo que no sea verdad se debe enteramente a mi pluma” o “agradezco a fulano tal y tal y todo lo que sea erróneo es enteramente mi responsabilidad” y cosas así que introducen cuando hacen los agradecimientos en los prefacios y prólogos. Si lo hacen significan que dicen que "hay al menos 1 proposición P en el conjunto P1…Pn que no es verdadera" (V(p) ( P = miembro de P1…Pn ^P = F ; que -recordemos- se lee: hay al menos una proposición P tal que P es miembro del conjunto P1…Pn y además P no es verdadera). Pero esto es inconsistente con creer que todo lo que dice el libro de uno es verdadero. Estas diciendo: “las bolas que hay en esta bolsa son sólo dos, la bola 1 y la bola 2; la bola 1 es negra, la bola 2 es negra, ah, bueno se me olvidaba, hay una bola que es roja”.

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