Archive for the ‘Arts & Cultures & Societies’ Category

4
Nov

All Mankind Is Us

Written on November 4, 2007 by Felicia Appenteng in Arts & Cultures & Societies

Felicia Appenteng

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"Let us not waste our time in idle discourse! (Pause. Vehemently.) Let us do something, while we have the chance! It is not every day that we are needed. But at this place, at this moment of time, all mankind is us, whether we like it or not. Let us make the most of it, before it is too late!"


"Still Waiting on Repairs, New Orleans Hosts ‘Godot.’"

4
Nov

Arantza de Areilza

A little-known work by Dutch painter Vincent van Gogh is being exhibited publicly for the first time at the Van Gogh Museum in Amsterdam

Strolling Couple has been kept in private collections for decades and shows a man and woman leaning towards each other while walking on a path next to a canal, her arm over his shoulder.

Vangoghcouplecp3839448_2 Strolling Couple (1888) by Dutch painter Vincent van Gogh is is a small piece of what remains of a larger canvas the artist discarded as a failure.
(Van Gogh Museum/Associated Press)

The artist painted it in March 1888, two years before his suicide. It’s a small part of a larger canvas he discarded because he didn’t like what he had created.

"He cut it out carefully and kept it, so there must have been some element, something special that he saw in it," said Nienke Bakker, a researcher from the museum who helped to organize the display. The exhibit is a tribute to van Gogh’s friendship with French painter Emile Bernard.

Van Gogh described his ideas for the painting to Bernard in a letter.

"I am sending you a little sketch of a study that is preoccupying me," van Gogh wrote. "Sailors coming back with their sweethearts toward the town, which projects the strange silhouette of its drawbridge against a huge yellow sun."

A reproduction of the sketch is displayed next to the painting.

The sketch contains notations of the colours van Gogh intended to use, down to the word "jaune" French for "yellow"on the man’s hat. The canal water is emerald green, as van Gogh had planned.

The painter would eventually do more canvasses portraying the same bridge outside Arles, France, from different perspectives.

Van Gogh started painting at age 27 but was largely unrecognized for his talent during his lifetime, save for a few friends and his brother Theo.

The artist, who suffered from debilitating bouts of depression, at one point cut off his ear.

He died of a self-inflicted gunshot wound in 1890 at age 37.

With files from the Associated Press

CBC News

31
Oct

Vicios privados, virtudes públicas

Written on October 31, 2007 by DeansTalk in Arts & Cultures & Societies

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En estos días de sombras políticas
nacionales e internacionales me viene a la memoria la figura de Bernard de Mandeville
médico y filósofo de origen holandés y su gran obra“ La Fábula de las Abejas
situada en la Inglaterra de principios del siglo XVIII.

Ese contexto histórico convulso, marcado
por el destronamiento de Jacobo II de Inglaterra por Guillermo de Nassau en la
revolución de 1688, la inquietud causada por la muerte de Ana Estuardo, hija de
Jacobo II, el ascenso al trono de la Casa de Hannover en 1714, la fuerza cada
vez mayor adquirida por los jacobitas que parecía amenazar la estabilidad de
Inglaterra, y la quiebra de las legitimidades religiosas desde el siglo XVII,
renovaron la insistencia de las fuerzas conservadoras y moralistas de la época
en la importancia de la virtud y el espíritu cívico para conservar la cohesión
de la sociedad. Una sociedad en fuerte cambio, con crecimiento acelerados de
los centros urbanos y condiciones de vida precarias de las clases humildes. En
esta inestabilidad tanto política como económica, se consideró la necesidad de
instruir moralmente a la sociedad dando paso a lo que se llamó el Humanismo
cívico basado en la creencia de la necesidad pública de controlar la
inmoralidad privada.

Mandeville se opuso a esta corriente y, por
lo tanto, a la idea de la necesidad de reprimir el vicio privado en beneficio
del bienestar público de la Nación. Rechazó la interpretación moral de la vida
pública achacándole que no entendía al Hombre, y que la verdadera fuerza que lo
impulsa no es otra que el interés propio o el egoísmo. Elabora una teoría del
progreso y del funcionamiento de la sociedad basada en los actos de interés
propio al individuo en la que sustituye virtud y civismo por egoísmo y riqueza
comercial. Para Mandeville aquellas cosas que los moralistas del XVIII
consideraban viciosas eran precisamente las pasiones que contribuían a la
prosperidad material. Por lo tanto, el Hombre debía aceptar su egoísmo natural
y hacer uso adecuado de él convirtiendo el vicio en virtud. La cohesión social
se basaba en la mutua necesidad y no en la virtud religiosa. El progreso social
surgía de las pasiones y los vicios de los hombres, y sus pasiones, estaban
compensadas por el interés, permitiéndoles vivir en paz.

Nos recuerda que las demandas de reforma
moral están a menudo suscitadas por el egoísmo, la hipocresía o el orgullo e
insiste en que, en toda sociedad compleja, el vicio se mezcla con la virtud,
que nunca es nexo de unión social.

La Fábula de las abejas habla de las
complejas relaciones entre el bien y el mal, o entre virtudes y vicios, o de la
certeza de la difícil transformación de los intereses personales en la vida
económica en una función del bienestar colectivo. La formula “vicios privados,
virtudes públicas” es esa “fuerza que quiere crear el mal y siempre crea el
bien” como diría el Mefistófeles de
Es la idea de Goethe la “insociable sociabilidad” kantiana o la de la “mano invisible”
de Adam
Smith
.
Es la idea liberal, según la cual, el bien común o el interés de la
colectividad, sólo es posible a través de la búsqueda individual del propio
interés o beneficio. Es el afán de todo hombre por conseguir más, y el eterno
sentimiento de insatisfacción que le lleva a hacer cualquier cosa por obtener
lo deseado. Es, como diría Max Weber,
el paso de la búsqueda del daimon al pacto con el diablo: mi próximo tema.

31
Oct

Julián Montaño

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Cuando ya tenía en mente escribir algo sobre la Caída del hombre (cosa tan recóndita y tan cotidiana) he visto el post de Fernando y de Arantza, así que Felicia, escribo sobre todo junto. En visperas de los días en que se celebran las postrimerías y la Última Hora de aquellos que han sufrido la Caída (el viernes) y de aquellos que se reunen todos juntos al final del proceso que empieza con la Caída (el jueves) termino yo reuniendo en mi post sobre postrimerías a Fernando, a Arantza, a Miguel y a ti.

Felicia, a mi me gusta distinguir dos relatos de la Caída que tienen que ver con los dos relatos fundamentales que se dan sobre la redención (el alzamiento tras la caída). Uno que cuenta que la Caída consiste fundamentalmente en la pérdida de un vínculo exterior del hombre, el vínculo que lo une con el Creador, fundamentalmente la ruptura de un pacto o el incumplimiento de una prescripción. El otro es el relato que cuenta que es la pérdida de un vínculo interior del hombre, el desencuentro o la desconexión con una fuente interna. El primer relato tiene una vigencia milenaria, el segundo es la versión que de éste empezó en el S. XVI con Lutero: la caída es la consecuencia del alma sin fe que no acepta la acción interior de la Gracia debido al pecado. Esta versión del relato de la Caída sigue una historia que va desde Rousseau (el hombre alejado de la Naturaleza inocente debido al prejuicio de la cultura), las Luces (el hombre apartado de su justo estado de Razón debido a la impostura), los Románticos (el hombre sacado del estado de inmersión en la Naturaleza primigenia debido al ejercicio impío de la razón) o los poetas simbolistas y las vanguardias (el hombre apartado de su poder Creador debido a su empecatado aburguesamiento) o Marx y Freud (el hombre apartado de su estado de justicia original debido a la enajenación del trabajo o al imperio del super-yo).

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30
Oct

Bolonia

Written on October 30, 2007 by Administrador de IE Blogs in Arts & Cultures & Societies

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Miguel Herrero

Cuando la razón no es guía, me gusta seguir las señales que la intuición distingue sin saber por qué, y aunque así no duraría media hora en los casinos de Las Vegas, no es éste un mal sistema para elegir temas de blog. Y la interpelación de Julián el miércoles pasado (¿Qué hay en el norte de Italia?) es una de estas señales que se agradecen con ganas, porque hace tiempo que quería rendir homenaje a la ciudad en la que he encontrado todo lo que la vida pueda ofrecer y aún mucho más. Pero me resisto a caer en el feo vicio de la autobiografía no solicitada, y cuento algunas de las glorias de Bolonia.

Las historias superficiales del arte con que la mayoría estudiamos en la escuela citan de pasada a Guido Re ni, los Carracci o al Guercino, porque saltan, como si fuera una carrera de obstáculos que llega hasta Picasso, de los maestros de Toscana y Roma a los de Venecia sin parar mientes en la Emilia. Y de repente uno descubre el gran fresco de Reni sobre la tumba de Santo Domingo (labrada por Arnolfo di Cambio y Miguel Ángel) y tiene la impresión de que ha encontrado por fin la conjunción absoluta de la belleza, la fuerza y la armonía. Y al primer impulso de indignación porque el mundo no lo admire a la altura de los más grandes artistas, sucede el alivio de que su obra no esté siempre rodeada de muchedumbres con la cámara de vídeo que sin duda son la causa por la que sonríe la Gioconda asediada en el Louvre.

Lo que sucede con sus artistas es símbolo de lo que le ocurre a una ciudad. Emparedada entre Venecia y Florencia, hace tiempo que pasa inadvertida para los grandes grupos de turistas, porque no es tan fotogénica como sus vecinas para retratarse con el gran monumento y presumir después. Pero el encanto de sus kilómetros de soportales, sus palacios de piedra y ladrillo, decorados con terracotta fuera y frescos dentro, sus patios y plazas, es inigualable. Y la ausencia del turismo de masas la deja por fortuna en manos de los estudiantes y los boloñeses, orgullosos como nadie de su histórica ciudad. Porque no sólo es la capital de la pasta fresca, los tortellini y tortelloni (para la pasta seca, vaya Vd. a Nápoles), y de la dolce vita, sino que es lugar de grandes gestas, donde la historia de Italia se refleja como en un tubo de ensayo.

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