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Intangibles

INSTITUTO DE EMPRESA.  PROFESORES [1]Por Rafael Puyol, Vicepresidente de Fundación IE

En esta etapa de incertidumbre, algunos responsables políticos parecen más preocupados por los componentes materiales de los acuerdos que por el papel que juegan los “intangibles” en el imaginario colectivo. El término alude a lo que no tiene realidad física y resulta inmaterial, como los sentimientos o las emociones. Y también, según la definición de la Real Academia Española, a lo que no puede o debe tocarse. Con alguno de estos significados creo que existen ciertos intangibles que la gente tiene profundamente interiorizados que no debería olvidarse en el actual debate político.

Posiblemente sea injustificado, pero hay personas que ante la posibilidad de ciertas alianzas tiene un auténtico sentimiento de miedo; un miedo cerval de las consecuencias que para ellos y sus familias puedan derivarse de determinadas decisiones en ámbitos claves como la educación, la economía o el trabajo. Pero sobre todo la gente tiene miedo de que este país se convierta en un estado ingobernable, sin estabilidad institucional y política y sin efectividad en la toma de decisiones o la administración. Y es que de una alianza de tantos y tan variopintos socios de alguna hipotética coalición, no cabe esperar otra cosa.

Por otro lado, los buenos ciudadanos está pidiendo a los políticos tres intangibles necesarios en los complicados tiempos que vivimos: sentido común, responsabilidad y altruismo. Sentido común para discernir lo mejor para España, responsabilidad para luchar por ese fin y altruismo para renunciar a las aspiraciones propias en beneficio del bien colectivo.

Yo no creo que los votantes, a tenor de los resultados electorales, estén pidiendo un cambio radical. Lo que están solicitando de manera generalizada es que los partidos se pongan de acuerdo, lleguen a pactos imprescindibles, gobiernen juntos, mantengan la recuperación económica y no pongan en juego la unidad de España. Quien comparta estos postulados debe favorecer la constitución de la Gran Coalición que necesitamos. Quien no, tiene que quedarse fuera y hacer oposición. No me cabe duda de que esta sería la mejor solución para el país.