- Humanities blog - https://humanities.blogs.ie.edu -

Una huelga demasiado triste

[1]Más allá de las cifras y de las afirmaciones de éxito o fracaso, la pretendida huelga general del pasado día 14 fue un acontecimiento triste. No discuto su constitucionalidad, ni soy insensible al descontento que muchos ciudadanos manifiestan ante la difícil situación que están pasando. Pero no creo que haya sido in oportuna, ni eficaz para resolver los problemas que enfrentamos. Y además en muchas personas ha provocado un profundo sentimiento de tristeza. Porque resulta triste que los sindicatos, desbordados por el empuje de cierto grupo no constituido, tengan que acudir tan reiterativamente a este último recurso para recuperar un protagonismo perdido.

Es triste también que la oposición mayoritaria se apunte la primera a la huelga y la manifestación, por razones prioritariamente políticas, en vez de aunar esfuerzos con el partido en el Gobierno para superar una crisis que ellos mismos no supieron resolver. Produce pesadumbre ver como algunos parlamentarios faltan al pleno de presupuestos y se instalan en los aledaños del Parlamento a modo de piquetes informativos. Provocan aflicción algunos sucesos, acontecidos en ese clima de “normalidad” que todas las instituciones se han apremiado a manifestar. Esa rotura de los cristales del coche de un padre que intentaba llevar a su hijo al colegio, o esos menores de edad a los que se viste de camiseta verde y se exponen a la prensa a las puertas del colegio, para protestar contra la política educativa. Y resulta doloroso ver como la imagen exterior de España se deteriora ante las escenas de vandalismo, provocadas por unos pocos, pero que son las que recogen algunas televisiones internacionales, como si eso fuera lo único noticiable.

Yo creo que de esta aún o salimos todos juntos o no salimos. Y no me parece que las huelgas generales sean el mejor instrumento para aunar los esfuerzos de todos.