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Salafismo excluyente

[1]Por Haizam Amirah Fernández, profesor asociado del IE School of Arts & Humanities

El salafismo es una corriente ultraconservadora del islam que pretende imponer unas formas de vida idénticas –según sus seguidores– a las que practicaron los “ancestros piadosos” en los comienzos de la religión en el siglo VII. Surgió como movimiento reformista para purificar el islam de las innovaciones acusadas de provocar la decadencia. Esa interpretación literal y rigorista fue adoptada por la dinastía saudí como ideología oficial político-religiosa, dando lugar al wahhabismo.

El salafismo no es una corriente mayoritaria en el islam, pero gana adeptos en periodos de crisis y cuando se perciben amenazas. Durante las últimas décadas, el wahhabismo ha tenido una clara voluntad proselitista. Los petrodólares de la Península Arábiga contribuyen a difundir la cosmovisión salafista. A pesar de su radicalismo religioso, sus seguidores se mantuvieron alejados de la política y no se opusieron a los regímenes autoritarios árabes.

Según esa doctrina, es preferible apoyar a un líder aunque sea injusto o corrupto, siempre que sea musulmán, a oponerse a él y arriesgarse a crear un cisma en la comunidad. De ahí que los autócratas no los vieran como amenaza, lo contrario de lo que ocurría con otros grupos políticos, tanto islamistas como laicos.

Tras las revueltas antiautoritarias en países árabes, los salafistas quieren demostrar su presencia y acceder al poder, aunque no crean en la democracia ni en el estado civil. Para ello, tratan de aprovecharse del desencanto y de la fragilidad de las transiciones. Desde su puritanismo populista, son los más anti-occidentales y contrarios a la diversidad y a las minorías.

Muchos musulmanes ven a los salafistas como una aberración anacrónica, con frecuencia llena de contracciones e hipocresía, y sospechan que son un instrumento del wahhabismo para dominar el futuro de la región. Los países occidentales deberían considerar si quieren que sus aliados sean quienes piden democracia y oportunidades o quienes fomentan visiones religiosas excluyentes y quieren imponer su verdad absoluta, a veces por la fuerza.