- Humanities blog - https://humanities.blogs.ie.edu -

De Aquí a Eternidad

Rafael Puyol [1]

La muerte afecta al futuro de todos los españoles. Por eso, no viene mal recordar, de vez en cuando, sus maneras de actuar. Cuatro anotaciones resultan relevantes. La primera es que cada año se mueren más personas. Es el precio de vivir más. La muerte se cansa de asistir, inactiva, a tantos cumpleaños y acabar por llevarse a los mayores que cuando fallecen son cada vez más viejos.

 

La segunda es el monopolio casual que ejercen las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores. Morirse de otra cosa empieza a ser excepcional. De ahí que resulte poco lógica la importancia concedida a ciertas causas de fallecimiento si tenemos en cuenta el peso real de esos óbitos. La incidencia conjunta de las muertes por SIDA, los homicidios y los suicidios sólo facilitan el tránsito del 2,2% de los españoles. Ciertamente ninguna de ellas son formas de abandonar este mundo, pero más que su importancia cuantitativa, lo que llama la atención en estas muertes es su afectación especial a las personas jóvenes en una sociedad acostumbrada a ver "morir de viejos".

La tercera es la diferenciación por sexos de la principal causa de muerte. Las enfermedades cerebrovasculares son la razón prioritaria de los responsos femeninos, quizás porque usan más la cabeza. En cambio, los hombres se mueren sobre todo del corazón, lo que desmiente que lo tengan más duro.

 

La última anotación se refiere a la diferenciación regional de la muerte debida prioritariamente al grado de envejecimiento. La vida en España entra con más intensidad por el sur y el este (Andalucía, Murcia, Cataluña o el País Vasco) y se va con más fuerza por el norte (Asturias, Galicia y Castilla y León muestran, al contrario, las mortalidades más elevadas).