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Los Otros Españoles

Rafael Puyol [1]

A comienzo de los 60 Francisco Candel publicó un libro que tuvo gran notoriedad: “Los otros catalanes”, aquellos inmigrantes de otras partes del país que se afincaron en Cataluña.

 

Hoy para el Conjunto de España podríamos hablar de “los otros españoles” un grupo humano a caballo entre los autóctonos y los extranjeros.

 

Muchas personas tienden a identificar de manera impropia los inmigrantes con los extranjeros ,pero hay entre ellos algunas diferencias. Los extranjeros son los individuos que residen en nuestro territorio y que no tienen la nacionalidad española. En cambio, los inmigrantes son las personas que han llegado a España procedentes del exterior y que, o bien conservan su nacionalidad de origen en cuyo caso mantienen la condición de extranjeros o, al cabo de un tiempo, adquieren la nuestra. Estos últimos son la parte más importante de “los otros españoles”.

 

En total y en los últimos 17 años alrededor de 380.000 habitantes han obtenido la nacionalidad española por residencia. Es el procedimiento más común que además de intensificarse ,es utilizado de manera especial por aquellos solicitantes a los que sólo se exigen dos años de residencia para obtener sus nuevas señas de identidad. En 2007 el 70% de los nuevos españoles fueron de esta clase, nacionales de países iberoamericanos (la inmensa mayoría) y secundariamente de Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal o personas de origen sefardí. Por supuesto, muchos de ellos conservan la doble nacionalidad, pero el hecho de solicitar la nuestra prueba su resolución de integrarse en la sociedad de acogida, respetar sus valores, acatar sus leyes y compartir derechos y deberes con el resto de los ciudadanos.

 

Pero hay también otros españoles que, aunque en número más reducido, se han incorporado al país. Son los niños adoptados fuera ( en China, Ucrania ,Etiopía y otros estados ) en una proporción que se mueve entre cuatro y cinco mil cada año. Así pues, adultos o niños, los ” otros españoles ” contribuyen al abigarramiento de nuestra paleta étnica y a la diversidad creciente de nuestra ciudadanía. El modelo de judíos, moros y cristianos se nos ha quedado pequeño.