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Desempleo e Inmigración

Rafael Puyol [1]

Soy de los que consideran la inmigración como un factor decisivo en la evolución reciente de la demografía y la economía españolas. La balanza de su presencia no siempre ha tenido, sin embargo, una inclinación rotunda del lado de los beneficios. Muchos autóctonos la ven como un problema, más que como una solución para algunas de nuestras insuficiencias. Ese posicionamiento negativo se intensifica en periodos de crisis como la que vivimos. Algunos acusan a los trabajadores extranjeros de ser, poco menos, que los causantes del fuerte desempleo, cuando en realidad son sus víctimas más perjudicadas.

Los datos del paro en Diciembre han sido demoledores. Hemos batido el record histórico de desempleados absolutos, aunque la tasa de paro esté todavía por debajo de la alcanzada a finales de los 80, debido a que entonces el número de activos era mucho más reducido.

Hemos superado los 3,1 millones de parados de los cuales 410.000 son extranjeros. Pero para el análisis comparativo de la situación conviene aclarar que si bien la tasa de paro de los españoles está en el 11% la de los extranjeros sube a más del 17%. La especial afectación de la construcción y de algunos servicios, nichos especiales de trabajo inmigrante, es la causa principal de la diferencia. Pero el desempleo parece que seguirá siendo una operación de suma y sigue. Y en ella los extranjeros van a continuar jugando con la más fea. Ante todo porque erderán el relativo monopolio de los trabajos menos cualificados al entrar en competencia con activos nativos que en parte van a volver a ocupaciones abandonadas y preteridas

Y en segundo término, porque la crisis va a retrasar el acceso a trabajos de mayor cualificación y va a prolongar la precariedad. La escasez de contratos indefinidos y la sobrecualificación son características de la actividad de muchos inmigrantes que se han incorporado al mercado español hace poco tiempo y no han completado su proceso de inserción laboral que dura, al menos, diez años.

Sólo cabe esperar que escampe pronto el temporal, porque estas mieses van a seguir necesitando trabajadores foráneos.