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[SAPIENS SPEAK] Interview with Jaime Olmedo, Associate Professor of History at the IE School of Arts and Humanities

 

This is an interview with Jaime Olmedo [1], Technical Director of the Diccionario Biográfico Español [2] a major project by the Real Academia de la Historia [3]. He will also be an Associate Professor of History at the IE School of Arts and Humanities [4].

The interview was conducted by Felicia Appenteng [5].

1.       ¿Como cronista de la Historia, a qué aspira Ud. en su trabajo?  Aspiro a la búsqueda de la verdad, como uno de los valores esenciales. El relativismo es deletéreo para el ser humano. En su apertura del Congreso Internacional de Germanística celebrado en Göttingen en 1985, en plena euforia del relativismo, Gombrich puso ya de relieve las falacias y quiebras del relativismo cultural, destacando, sobre todas, la renuncia a la más preciosa herencia de toda actividad científica, esto es, el derecho a buscar la verdad. En Nostalgia del Absoluto, Steiner titula uno de sus ensayos “¿Tiene futuro la verdad?”. La respuesta es definitiva: la verdad tiene futuro, pues existe, y existe también el error.

2.       Por favor, explique su último trabajo en la Real Academia de la Historia.  Acabamos de concluir el Diccionario Biográfico Español, un magno proyecto que he tenido la suerte de dirigir en los últimos años. Incluye las biografías de los 40.000 personajes más destacados en todos los ámbitos del desarrollo humano y en todas las épocas de la historia hispana desde el siglo III a. C. en que se tiene constancia científica del primer ibero hasta los personajes nacidos antes de 1950, comprendiendo los territorios de ultramar y los transpirenaicos que formaron lo que suele denominarse la Monarquía Hispánica.

Han participado, en total, más de 5.000 investigadores y la obra se materializará en 50 volúmenes de unas 800 páginas cada uno.

3.       ¿Qué le inspiró a ser parte de este proyecto?  Fueron varios los motivos que me animaron a asumir la dirección del Diccionario Biográfico Español. De entrada, el proyecto en sí me interesó desde el primer momento; España no tenía un diccionario biográfico nacional y se presentaba ante mí el reto de lograrlo y de aportar algo permanente a nuestra realidad cultural. En segundo lugar, la Real Academia de la Historia como institución era un ámbito idóneo para seguir creciendo profesionalmente; sumar su experiencia a la que ya había acumulado en la Dirección Académica del Instituto Cervantes y en la Real Academia Española colmaba mis expectativas. Por último, el motivo más importante fueron las personas con las que contraje un compromiso personal más allá del académico: Gonzalo Anes y Carmen Iglesias.

4.       ¿Cuáles son las referencias internacionales que existen para un diccionario biográfico en los Estados Unidos?  La cifra de biografías del Diccionario Biográfico Español, todas redactadas ex profeso para la obra, coloca a este proyecto entre los mayores de su género. Por poner unos ejemplos en Europa, el Oxford Dictionary of Nacional Biography –publicado simultáneamente en papel y en edición electrónica el 23 de septiembre de 2004 tras doce años de trabajo desde 1992- incluye 50.000 biografías, aunque de ellas tan solo 13.500 son de nueva incorporación, pues el resto ha sido aprovechado de las ediciones anteriores ya que es una obra basada en el Dictionary of National Biography, creado entre 1885-1901, y cuyos suplementos se han ido publicando desde 1901 hasta 1996. Por su parte, el Dizionario Biografico degli Italiani, que se inició en 1960 con un propósito de 35.000 biografías, se encuentran todavía en fase de redacción y, tras cuarenta y ocho años de trabajo han publicado en 2008 el volumen n.º 70 con parte de la letra M (Marcora-Marsilio). Finalmente, el Dictionary of German Biography, cuya traducción inglesa en 10 volúmenes vio la luz en 2005, contiene 58.000 biografías de breve extensión.En Estados Unidos, el American National Biography publicó sus 24 volúmenes en 1999 tras 10 años de preparación. Contiene 17.435 biografías, de las cuales 10.000 son una selección revisada de las 19.000 que contenía el Dictionary of American Biography, publicado entre 1927 y 1936 y cuyo último suplemento salió en 1985. El American National Biography ha sumado, pues, 7000 biografías correspondientes a fallecidos tras 1980.

5.       ¿Cuál es su impresión sobre la enseñanza de la historia?  No estoy vinculado directamente a la enseñanza de la Historia, sino más bien a la investigación sobre ella. Hay personas con más criterio y conocimiento que yo sobre el asunto. Por ejemplo, ya en junio del año 2000 la Real Academia de la Historia emitió un Informe sobre los textos y cursos de Historia en los centros de Enseñanza Media que concluía con la conveniencia de conciliar lo propio de los ámbitos autonómico o local, con la historia general, europea y mundial. Parece que la situación actual sigue haciendo vigentes opiniones como la de ese informe, por eso en la Academia estamos ultimando el Atlas Cronológico de la Historia de España (ACHE), una obra de referencia general para la datación exacta y la descripción objetiva de los hitos más importantes en la historia de España, desde la prehistoria hasta las últimas elecciones generales de marzo de 2008.

6.       ¿Qué ha aprendido usted de trabajar con personas como Carmen Iglesias y Gonzalo Anes?  De ellos he aprendido muchas cosas, y habré aprendido otras tantas de las que, seguro, no soy aún consciente.  He aprendido cómo se puede gestionar el tiempo, cómo hay siempre metas y objetivos que perseguir. He aprendido generosidad y lealtad y el espíritu de servicio a las instituciones y a las personas. Les debo gratitud por ello.

7.       ¿En su trabajo para este diccionario biográfico, cuáles son las biografías que han sido particularmente fascinates para Ud.?  En general, me han resultado atractivas las biografías de figuras, por así decir, de segunda fila, muchas de las cuales hasta ahora no tenían una semblanza individualizada. Con el Diccionario Biográfico hemos puesto nombre y apellidos a muchas acciones decisivas de nuestra Historia, hemos identificado parte de lo que Galdós llama “inmenso osario sin letreros ni cruces” de las personas frente a las estatuas y cenotafios de los grandes personajes.

8.       ¿En qué consistirá su papel en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo?  La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo me ha distinguido con generosidad. Espero corresponder en la misma medida en todo cuanto pueda. Estoy a disposición de la institución para cualquier noticia histórica o de actualidad que le incumba y en la que crea que yo puedo ser de utilidad.

9.       ¿Cómo prevé Ud. la transformación y evolución de la historia?  Creo que la historia ha de concebirse como un intento de alcanzar los valores absolutos del bien, la verdad y la belleza. Ha habido momentos en que esa pretensión ha sido acertada y otras, fallida; ha habido ocasiones en que se ha primado uno de esos valores sobre los otros dos y ha habido épocas en que incluso ha querido negarse alguno de ellos. Quizás el XX haya sido el siglo en que los tres se hayan puesto en entredicho. Nos queda, pues, por delante, la tarea de ser originales, esto es, de volver a los orígenes y recuperar los valores.

10.   ¿Qué forma de expresión es la más poderosa para usted?  Si medimos su poder por su capacidad extensiva, creo que las artes plásticas que utilizan códigos no lingüísticos (música, pintura, escultura…) tienen una potencia evidente para llegar a más personas de un modo más inmediato. Si medimos su poder por su capacidad intensiva, ahí cada cual podrá escoger la manifestación que más le conmueva en cada momento.

11.   ¿Cómo transmite  Ud. su pasión de aprendizaje a sus estudiantes? Considero muy importante el entusiasmo y la autenticidad. El entusiasmo es la compenetración del hablante con la materia. Ramón y Cajal dejó escrito que toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasión puesta al servicio de una gran idea. Creo, además, que los estudiantes desprecian a los farsantes. En un reportaje publicado hace ahora diez años en The New York Times, George Steiner confesaba que en la década de 1960, en medio de la agitación estudiantil, al entrar en el aula decía: “Soy un mastodonte reaccionario de la prehistoria. No estáis obligados a venir a mis clases, pero si lo hacéis, os explicaré algunas cosas. Y os aseguro que sé muchísimo. Es terrible lo mucho que sé. Vosotros apenas sabéis nada. He jurado ante Dios que cambiaría esta ecuación en vuestro favor. Ahora, callaos.” Y nunca tuvo el más mínimo problema.

12.   ¿Qué le llamó la atención inicialmente de la poesía?  Veía expresados en ella de manera inmejorable sentimientos comunes y el lenguaje salía maravillosamente airoso de los requisitos formales más exigentes: piénsese en las prosodias griega y latina o en la métrica tradicional española. Comencé a admirar a quienes, desde Homero, habían conseguido expresar el amor, el dolor, el temor, el deseo, la frustración…  con tanta belleza.

13.   ¿De la variedad de la poesía que ha estudiado, cuáles son las temas comunes que ha observado?  Quizás parezca una reducción excesiva, pero creo que la creación artística y la literaria se mueven entre el recuerdo y la esperanza. En torno a sus facultades (la memoria y la fe) se aglutina el conjunto de temas comunes.

14.   ¿Cree Ud. que el cambio que ha explicado le hace pensar que los seres humanos están avanzando o retrocediendo?  Más que en el horizontal sobre avances o retrocesos, quizás el eje en el que debamos fijar todos nuestros esfuerzos sea el vertical. Nuestro interés ha de ser, pues, el de procurar que la humanidad ascienda hacia la excelencia y evitar que descienda hacia la mediocridad. Tras su primera cena juntos, Pedro Salinas invitó a Katherine Whitmore a salir al balcón de su casa y contemplaron las estrellas del cielo de Madrid que estaba especialmente luminoso aquella noche. Salinas la invitó a “suicidarse hacia arriba”. Ese quizás sea el sentimiento que haya de impulsarnos siempre y hayamos de inculcar en cuantos nos rodean. Una existencia no fracasa porque su objetivo resulte ser un valor inalcanzable: más bien se degrada cuando renuncia a perseguirlo. La voluntad es clave. Machado lo expresó con su proverbio: “Entre el vivir y el soñar / hay una tercera cosa. / Adivínala.”

15.   ¿En que tradicion histórica se ve a sí mismo?  Wilhelm Ostwald, nobel de Química en 1909, publicó ese mismo año Los grandes hombres. En esa obra clasifica los hombres en clásicos y románticos, es decir, talentos de reacciones lentas y talentos de reacciones rápidas. Ambos tienen virtudes y desventajas: a la viveza suele acompañar algo de superficialidad y a la lentitud algo de dispersión. Si esa es una clasificación válida, creo, como en muchas otras cosas, que la virtud está en el justo medio.

16.   ¿Como prevé el futuro del idioma castellano y la tradición poética española?  El español tiene el mejor de los futuros frente a otras lenguas internacionales y espero que también lo tenga dentro de nuestro territorio. En cuanto a la tradición poética española más reciente, el siglo XX nos ha dejado uno de los grandes grupos poéticos de nuestra historia (el del 27) y algunos de los grandes nombres de nuestras letras en ese ámbito. Dos de ellos (Juan Ramón y Aleixandre) recibieron el Nobel, pero hay otros como Blas de Otero o Claudio Rodríguez.

17.   ¿Qué poemas le inspiran más?  Quizás los de San Juan de la Cruz. Tienen “otra ladera” por utilizar la expresión de Dámaso Alonso para indicar su dimensión que nos trasciende. Hay, además, muchos otros autores con los que me siento en deuda. En Sensación de universo, por ejemplo, explicito esas deudas con citas y referencias que indican algunas lecturas a partir de las cuales se ha generado un poema. De hecho, mi voluntad es incorporar la cita al conjunto total del poema y no sentirla como algo extraño o ajeno a él. Hay incluso poemas que dialogan con las citas, las reafirman o las contradicen. No son, pues, añadidos posteriores; están antes de un poema, generándolo incluso.

18.   ¿Qué puede enseñar la poesía a la humanidad?  Como una más de las artes, la literatura, y la poesía en concreto, educa la sensibilidad, “el desarrollo de la percepción estética” del que habla Arantza de Areilza en su texto en el último número de Ideas. Además, es una muestra de expresiones excelentes de sentimientos comunes.

19.   ¿Que le ha enseñado a usted la poesía?  La poesía me ha mostrado las inmensas capacidades del lenguaje, cómo puede ser expresión de significado y ser significante al mismo tiempo. Por aprovechar la luminosa imagen de Sartre, el lenguaje en literatura no es vidrio, sino vidriera, deja pasar la luz del contenido, pero la tamiza y la transforma con todos los filtros formales y todos los condicionantes personales de cada creador.

20.   ¿Cuál es su palabra favorita en castellano y porqué?  Es muy difícil elección. Quizás la palabra favorita sea siempre aquella pronunciada con oportunidad, con acierto, con sinceridad; pero esa misma palabra puede pervertirse en otras condiciones. Por no dejar la pregunta en esta indefinición, acaso elegiría la palabra “yo”, posiblemente la más polisémica y rica de todas cuando la pronunciamos cada uno de nosotros, una palabra capaz de renovarse constantemente con cada ser humano, que espera cada día que la llenemos de significado y que esperará con el tiempo a que vengan otros para dotarla de sentidos nuevos. Nada significa en sí y puede significarlo todo cuando la empleamos.

21.   ¿Qué le llamó la atención sobre la IE School of Arts and Humanities?  El puente entre el ágora y la academia, según la metáfora de Santiago Íñiguez de Onzoño. Ha sido demasiado el tiempo en que hemos creído que no había conexión entre uno y otro ámbito, pero el espíritu humanista ha de estar siempre presente en el enfoque profesional más técnico, más especializado. Ese empeño de la IE School of Arts & Humanities me tendrá siempre a su disposición.