14
May

La actitud interpersonal

Written on May 14, 2008 by Julián Montaño in Arts & Cultures & Societies, Philosophy

Julián Montaño

Couple

Supongamos que estoy ordenando mi colección de sellos, son las cinco de un domingo, he terminado de redactar mi post para Sapiens Tribune y he encontrado un rato de solaz para mi afición favorita. Los tengo ya todos colocados en la mesa, perfectamente clasificados, allí los extranjeros, aquí los de color verde, los nuevos delicadamente amontonados en otro extremo, y, zas, Voltaire (Voltaire es el nombre de mi supuesto perro) buscando juego se ha subido a una silla y me los ha barrido todo con la cola. Es una catástrofe, toda mi hora de paciente clasificación se ha ido al traste. “¡Voltaire!” grito, “no lo vuelvas a hacer”. Ahora bien ¿cuál es mi actitud ante Voltaire? ¿puedo estar resentido? ¿puedo idear formas de demostrarle mi antipatía por lo que ha hecho? No lo haría en serio. Voltaire no tenía razones, propósitos racionales para hacer lo que hizo con lo cual yo no puedo establecer ningún tipo de relación moral al respecto. Voltaire no tenía la obligación de respetar el trabajo ajeno, no tenía que seguir una regla que se definiera como “respeta el trabajo ajeno”. Pensar que los animales tienen ese tipo de reglas morales no es estar confundido, es no saber como tratar con animales.

Ahora supongamos que tengo perfectamente ordenada mi colección de sellos, viene mi hermana mayor (casada y con dos hijos) y me dice “¡zascandil!” y desordena de un manotazo toda mi colección. Tengo razón en estar resentido con mi hermana, es más tengo todo el derecho del mundo a juzgar lo que ha hecho, hacerle reproches, y a procurar que se enmiende. En casos más graves de daños a mi persona –un vecino me amenaza todas las noches en el pasillo con estamparme en la cara una raqueta de paddle- puedo denunciarlo y llevarlo a juicio por cometer un delito. Estas personas tenían razones para actuar, actuaban siguiendo reglas racionales y por lo tanto puedo por un lado juzgarlas y por otro lado mostrar el tipo de actitudes que se muestran en las relaciones interpersonales y que puedo tener con quien actúa por razones: resentimiento, gratitud, indignación.

La manera en que nos relacionamos interpersonalmente supone siempre que somos seres racionales. Es muy diferente de cómo tratamos a lo animales y a las cosas. El modo en que tratamos a los animales es algo complejo porque los tratamos con versiones derivadas de las relaciones humanas, con metáforas de las propias relaciones humanas, con maneras específicas, etc. Pero la manera a la que tratamos a los objetos es invariable, sabemos como funcionan, cuáles son las causas de que se comporten así y ajustamos de este modo su comportamiento. El comportamiento de mi lavadora es así, porque yo lo programo así y lo es porque sabemos las leyes que gobiernan todos y cada uno de los movimientos de sus partes. Tenemos así dos maneras de enfrentarnos a lo que nos encontramos en la realidad: una interpersonal (le suponemos razones a lo que tenemos enfrente) y otra científica u objetiva (la que tenemos con los objetos, en los que estudiamos y manejamos sus causas). CONTINUARÁ

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