13
Feb

Julián Montaño

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W.v.O. Quine escribió en 1951 un famoso artículo titulado “Two Dogmas of Empiricism” destrozando la ingenua idea empirista y moderna de que hay un lenguaje que es el de la experiencia y que está mas autorizado que el que habla de cosas que no son contrastables con la experiencia de los sentidos. Quedan muchos dogmas de ese tipo, muchos son herencia Moderna (eran formidables los pensadores Modernos dando por asumidas cantidad de cosas). De hecho quedan muchos en el terreno de la teoría de la filosofía social y política (donde más, quizás). Uno de ellos es el dogma Ilustrado de la Educación. El dogma Ilustrado de la Educación dice así: El mal es consecuencia de la ignorancia, el tipo correcto de educación rectificaría el error y disiparía la ignorancia y por lo tanto el mal. Los males sociales como el hambre, el retraso cultural o la alienación política son consecuencia de la ignorancia, un mayor grado de educación los haría desaparecer. Este es el dogma Ilustrado par excellence. De hecho les lumierères, la Ilustración, Enlightenment, Aufklärung, significa eso: iluminar, dar lustre, ilustrar, apartar el velo de ignorancia que crea oscuridad.

Sin embargo la Ilustración tiene una vena, una tendencia que es la única que enlaza con la tradición pre-ilustrada en algunos aspectos. Esta es la liberal. Liberales hay muchos pero en un sentido de liberal, los liberales piensan que el mal es consecuencia de las pasiones humanas y que para explicar una situación hay mucho más que la sola falta de educación. En concreto para remediar muchos males sociales como el retraso cultural hace falta no sólo educación. Hace falta además Pericia y Dinero. Los indios son una potencia en cuestiones de tecnología y producción de software por ejemplo. Sin embargo han pasado por una fase de depresión cultural. ¿Cómo están saliendo del agujero? No sólo por educación, el tipo correcto de educación (el típico instituto de Nueva Delhi), es que tienen pericia y les gusta el dinero. La cultura india tiene una pericia analítica impresionante -es de hecho una cultura muy analítica, les fascina dividir todo el cosmos y toda la vida social en categorías y sub-categorías y destacan en cualquier actividad que requiera pericia, sea esto el tenis o la programación. Los indios han encontrado la horma de su zapato en las disciplinas sistemáticas: matemáticas y lógica, informática y software. Además han hecho negocio de esto: son proveedores mundiales de todo tipo de servicios relacionados con las tecnologías digitales. Son peritos y les gusta el dinero, el comercio (pruebe a regatear en la India, hombre, Vd. pruebe). Japón es una cultura sintética y ha hecho su negocio y su pericia de ellos: sintetizan corrientes culturales, estas corrientes con la suya propia y sintetizan las cosas, las hacen pequeñas y hacen versiones más avanzadas (sintetizando una nueva función con un objeto ya inventado). Han hecho un negocio de todo esto y han sido prósperos. Otras culturas han recibido una educación occidental y medios de manera envidiable y sin embargo están deprimidas, no son competitivas como cultura. Son culturas incapaces (por más que esto sea políticamente incorrecto decirlo en tiempos de relativismo cultural): no son peritos y no fomentan la circulación del dinero a libertad. Este es un blog global y uno tiene su faceta diplomática así que no pongo ejemplos, pero cualquiera conoce casos de culturas radicalmente incapaces (“¡no tienen remedio!”), pese a los recursos que se le dan desde el exterior.

Hace falta algo más que educación: hace falta comercio y pericia, no sólo liquidez de conceptos sino también liquidez de dinero y de habilidades profundamente incorporadas a una cultura.

Es curioso, pero la educación, el dinero y la pericia son también características del buen humor. Se tiene humor cuando hay liquidez de conceptos, de dinero y de pericia. Cuando las cosas tienen varios sentidos, cuando se admite la ironía y la ambigüedad, cuando se admiten varias versiones de lo mismo hay humor. Pero además de esta liquidez de conceptos hace falta ocio y mucha técnica para tener buen humor. El ocupado y aquel que no es ingenioso no tienen buenos golpes, la mente está clausurada para ellos. Y es propio de un régimen cultural liberal tener buen humor. En las culturas antiliberales: la Rusia comunista, la Borduria del régimen de Pleskzy-Gladz en las aventuras de Tintín o las utopías de Huxley u Orwell no permiten el buen humor ni la broma: sólo hay una versión correcta de las cosas, sólo hay el dinero imprescindible, mucho trabajo y pocas oportunidades para ejercitar el ingenio. Sólo es posible la seriedad y la pompa propia de un comportamiento único, donde el chiste o el equívoco es una subversión del orden establecido (el logische Aufbau der Welt, ya se sabe). Y sin embargo estos regímenes fueron consecuencia directa del dogma ilustrado: hay un estado mejor de cosas al que se llega por la educación, hay alguien que sabe donde está la ignorancia y hay un montón de gente errante y equivocada a los que –por su propio bien, qué pena de ellos- hay que descubrirles el velo de ignorancia. Unos saben y otros no, entretanto es peligroso que los que no saben actúen libremente, especulen privadamente con el patrimonio común del lenguaje (hagan chistes y creen liquidez en el mercado de conceptos, y también hagan comercio y creen liquidez, ejerciten su pericia para beneficio propio, pobrecillos sin saber hacerlo bien). El dogma Ilustrado esta todavía very much embedded en cierto establishment cultural (el sociólogo de salón, el político de organismo internacional), una ironía para un liberal, a estas alturas.

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