- Humanities blog - https://humanities.blogs.ie.edu -

Léxico Filosófico II

Julián Montaño [1]

Tree_of_knowledge_blue1

Hemos distinguido 3 tipos de conocimiento: Conocimiento por Connaturalidad, Conocimiento de Habilidad y Conocimiento Proposicional. Ahora bien ¿cómo se yo que realmente cuando tú me dices “Conozco Praga”, “Sé cómo hacer una tarta Sacher” y “Sé de buena tinta que tu prima es un mal bicho” realmente me estás indicando que Conoces de verdad?

Vamos a dejar el primer y el segundo caso de Conocimiento (basta con que te pongas a hacer una tarta Sacher para mostrar que realmente conoces cómo se hace) y centrémonos en el caso del Conocimiento Proposicional: “Sé de buena tinta que tu prima es un mal bicho”. Lo primero que hay que mostrar para convencerme de que realmente conoces algo es que lo que dices es verdadero, si no esta creencia no es conocimiento, no es una “pieza” de conocimiento, es un mero engaño. Por tanto conocimiento parece que es una creencia verdadera, una creencia de que en el mundo se da una situación, por un lado, y, realmente, a la vez y por otro lado, que se dé esta situación en el mundo.

Ahora supongamos lo siguiente: una amiga le tiene inquina a tu prima, quiere destruirla socialmente, aniquilarla de la faz de la vida social porque le copió su traje de cóctel (qué vil) y para eso me ha contado a mí que ella –tu prima- es un mal bicho. Yo me lo creo y tengo entonces la creencia que ella es un mal bicho. Ahora bien, realmente y con independencia de lo que dice la amiga, tu prima es un ser abyecto. Da la casualidad que es un mal bicho verdaderamente. Mi creencia es verdadera casualmente. ¿Es mi creencia –verdadera- una pieza de conocimiento, Conocimiento de la realidad? Uno parece inclinarse a decir que no: estarías igual si fuera al revés, no hay un nexo causal entre la maldad de la prima y mi creencia verdadera acerca de la maldad de la prima. Por tanto para que haya conocimiento se necesita algo más que una creencia verdadera, se necesita que haya un vínculo entre la situación del mundo y mi descripción verdadera de esa situación del mundo. Se necesita un vínculo del que pueda dar cuenta, o sea, se necesita que la creencia esté justificada, que pueda dar una justificación de porqué creo lo que creo. Por tanto una creencia verdadera justificada es Conocimiento. El Conocimiento se compone de creencias verdaderas justificadas.

¿Cómo se justifica una creencia? Aquí es donde empieza el lío. Hay mil formas. Una forma es la deductiva: mi creencia verdadera de que tu prima es un mal bicho está justificada porque se deduce de las creencias verdaderas y justificadas de que tu prima tiene los ojos inyectados en sangre y aquellas personas que tienen los ojos inyectados en sangre son abyectos. Hay gente que cree que todas las creencias –todas en bloque- se justifican de una manera parecida (son los fundacionalistas, ver mi post Fundacionalismo y epismología del testimonio: ¿una epistemología más liberal? [2]). Otra por coherencia con otras creencias verdaderas justificadas: mi creencia verdadera de que tu prima es un mal bicho está justificada porque es coherente con las creencias verdaderas y justificadas de que ha intentado envenenarme con benzeno varias veces, que ha intentado matar a su tití por el procedimiento de la asfixia, que es aficionada a la práctica del paraguas búlgaro, etc. Otra forma es por fiabilidad: la fuente de la que procede esta información es fiable y una autoridad en la materia, la creencia está justificada, está justificado que piense como pienso de tu prima (para este tipo de justificación ver mi post Fundacionalismo y epismología del testimonio: ¿una epistemología más liberal? [2]).

Hay muchas más teorías. La justificación de las creencias es de hecho la parte más delicada y compleja de la Teoría del Conocimiento. La teoría del conocimiento se llama Epistemología.