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Lenguaje y Culpa

Julián Montaño [1]

Wittgenstein [2]

A propósito del lenguaje: desde Wittgenstein sabemos que gran parte de la identidad personal la conforma el lenguaje (la moderna psicología del tipo de Jerome Bruner es profundamente wittgensteniana). La batalla por el lenguaje es una batalla por la identidad. El mundo, nosotros en el mundo y lo que trasciende al mundo (la trilogía clásica de Dios, el alma y el mundo) está modulada (que no determinada) por las posibilidades de mi lenguaje. Los límites de mi lenguaje son los limites de mi mundo (Wittgenstein) – esto no quita por cierto para que no sea posible la traducción o el aprendizaje de lenguajes nuevos y los límites de mi mundo se puedan ampliar. Ahora bien, gran parte de la identidad personal también lo compone la vida afectiva. La vida afectiva, los sentimientos, están modulados lingüísticamente. Hay que aprender a manejar muy bien el japonés para saber distinguir determinados sentimientos parecidos a la vergüenza que se albergan en el espectro afectivo del japonés. Hay que ser muy diestro en todo el lenguaje de la cortesía persa (iraní) para distinguir determinado sentimiento o actitud de deferencia hacia los demás muy distinto de la mera atención o del interés por el prójimo propio de occidente. Sólo alguien que sepa muy bien leer las Escrituras y domine toda la impresionante variedad etimológica de las lenguas bíblicas acerca del ruido, la voz y todo lo que tenga que ver con el sentido del oído puede comprender la densidad afectiva que supone para un judío del siglo I decir "que tiembla al oír la voz de Dios". Sistemas afectivos muy complejos como el de las Indias Orientales (Java, Bali) o el de algunos pueblos de África, son en algunos casos inaprensibles. Y sin embargo ¿por qué hay una experiencia universal de la Culpa? ¿por qué hay conceptos como el del ridículo o el de la culpa, que responden a experiencias universales?

Sí es verdad, la culpa griega se parece a la culpa cristiana o a la hindú como las casillas del Monopoly, las de las Damas o las del Backgammon, i.e pertenecen a juegos de lenguaje distintos. Pero comparten un sospechoso aire de familia. ¿Por qué es universal algo así?