8
Oct

Julián Montaño

Conejos01

La zona de la tribu de los Conejos es de matorral bajo, plana y extensa, no muy seca en verano. Es la envidia de todo el valle. Cerca de un arroyo vive la tribu de los Conejos. La tribu de los Conejos –como así se denominan ellos- se dedica a la caza, pero tienen prohibido cazar conejos. Los conejos pueden acercarse con tranquilidad a la aldea y nadie los captura ni les hace nada, campean a sus anchas en los alrededores de la aldea o cerca de los patios de las casas. Una vez al año el Conejo Magnífico, que es el título del jefe de la tribu, sale en solemne procesión fuera del recinto de la aldea acompañado de los varones adultos. Una vez fuera grita “¡Al conejo!” y los varones adultos tienen permiso hasta el mediodía para cazar un conejo. El que lo cace será el jefe hasta el próximo verano. Este conejo lo comen los varones adultos en una fiesta formidable y muy divertida donde se danza el Baile del Conejo. Con esta fiesta se celebra el día en que el fundador de la aldea –el Gran Primer Conejo- huyendo de la tribu vecina de los Zorros consiguió no morir de hambre al dar caza a un conejo –el primero que veía en su vida- que es llamado en la aldea el Gran Conejo Primordial. Todo en la aldea de la tribu de los Conejos gira alrededor de los conejos. Los niños que nacen con labio leporino no tienen que trabajar y son mantenidos por sus familias. El saludo entre los miembros de la tribu de los Conejos consiste en fruncir el labio superior y olisquear desde lejos al vecino imitando la actitud de buena voluntad que tienen todos los conejos hacia las personas. Los ancianos piadosos cultivan zanahorias para dárselas a los conejos que se acercan a las lindes de la aldea.

Ahora bien el centro de la vida de la tribu de los Conejos, aquello que configura la forma de la aldea y es el lugar de reunión de todos, es la cueva que está en medio. En esta cueva el Gran Primer Conejo, en agradecimiento por haber sobrevivido había pintado la imagen del Gran Conejo Primordial (vid. imagen). Esta imagen es lo que mantiene en pie el mundo de la tribu de los Conejos, pues siendo la imagen verdadera del Gran Conejo Primordial bendice las cosechas de melones y proporciona la caza abundante (perdices, por supuesto, jamás conejos). Además asegura el buen parto de las mujeres que normalmente es muy numeroso, consecuencia de juguetear con el marido sólo cuando la constelación Conejo aparece en el cielo. Por lo demás el magnánimo Gran Conejo Primordial mantiene alejados de la aldea a los astutos y malolientes vecinos, los Zorros.

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8
Oct

Saturraran7_2

Arantza de Areilza

This blog forms part of an initiative by IE Business School designed to bring humanities and social sciences closer to the world of business and law, and born of the conviction that humanistic disciplines such as art, history, literature, philosophy or music form an integral part of mankind’s intellectual development. Knowledge moulds the way we perceive and understand the world and ourselves, and enables us to participate in the creation of new values that serve as a catalyst for the change and development that are essential in all modern societies.

The different faces of culture foster the development of the imagination, the appreciation of humanistic values, aesthetic perception and critical reasoning, all of which play a key role in the human capacity for self-betterment and perfectionism. It is a permanent, liberating challenge in everyone’s life, which is the reason it forms a core part of our training programs.

This blog is an invitation to extend the vision of all those who are always curious to know more, and who want to share with us their ideas and experiences in the broad range of fields that comprise our environment.

I would like to take this opportunity to extend my thanks to the blog authors for their enthusiasm for this idea and their generous collaboration. And now, without further ado, it’s my pleasure to invite you to reflect and comment on the first subject, lost paradises, that someone once described like this:



A Frayburu en despedida

¿Oyes como los murmullos de relatos resbalan en el verdín de tus rocas?

¿Las estelas de chalupas nocturnas en contrabando,

el chapoteo alegre de las pozas marinas escondidas, los laberintos de sirenas,

Y el nido de búho en la arboleda?

¿El gorgojeo de la llegada del agua de mar a la piscina probática,

la canción del viento del norte en el cañaveral?

¿Recuerdas la pita en flor envuelta en la rosaleda indomable,

El ancla de galeón en la entrada del zaguán,

Las dunas hechas de tiempo y las  higueras de tentación?

¿Los muros de piedra y las vigas que anuncian tormenta?

Viejo caserío de mirada atávica al mar,

playa de ánimas donde hoy mora una más.

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