18
Oct

Recent News in the Humanities

Written on October 18, 2007 by Felicia Appenteng in Arts & Cultures & Societies

It has been an exciting week in the humanities, with the awarding of the Man Booker Prize as well as the Nobel Prize for Literature. Below, please find links to read these award winning authors.

Anneenright_3

The first chapter of Man Booker Prize winner Anne Enright´s “The Gathering”:

Doris_lessing_3



                           An op-ed piece written by Nobel Prize winner Doris Lessing.

18
Oct

Paraísos perdidos en la Ilustración

Written on October 18, 2007 by DeansTalk in Arts & Cultures & Societies

Arantza de Areilza                              (Da sobre la imagen arriba para volver a la columna principal)

Estos días releía el libro de Carmen Iglesias Cano, miembro de las  Reales Académicas Españolas de la Historia y de la Lengua, titulado "Razón y Sentimiento en el Siglo XVIII", en cuyo capítulo V habla de los paraísos perdidos en las "cartas persas" de Montesquieu y en los "discursos" rousseaunianos.

La autora analiza la creencia ilustrada en una inocencia originaria,
en un perfeccionismo primario al que el hombre invadido por la
nostalgia anhela regresar. Esta arcadia signicaría la comunión perfecta
entre lo espiritual y lo material,  representada por Rousseau en la
figura del "bon sauvage" (el buen salvaje).  Sin embargo, ese buen
salvaje permanecería siempre niño a través de las generaciones, algo
poco probable ante la capacidad de perfeccionamiento del hombre.

Rousseau consideraba la búsqueda de riqueza, la sed de
conocimiento y el deseo de reconocimiento social y profesional como un
desbordamienro de sí mismo, "una alienación en la apariencia" y el
mantenimiento del "desgarro de la dualidad". Escribe refiriéndose a su
educación:

"… No quiero ya nada con un oficio engañoso en el que se cree hacer mucho por la sabiduría y todo se hace por la vanidad".

Esta nostalgia del origen transluce una visión decepcionada del momento histórico.

Frente al rigor moralista de Rousseau, encontramos tesis ilustradas como la "Fábula de la abejas" de Mandeville en
las que la felicidad surge como fin último del hombre en detrimento de
la virtud. El lujo  y el comercio aparecen como fenómeno intrínseco al
desarrollo y al poder de las Naciones.Según Carmen Iglesias,es en este
momento en que el vicio se convierte en virtud.

A diferencia de Rousseau, la autora analiza como Montesquieu se
centra en buscar los mecanismos que adecuen las instituciones a la
inclinación natural del hombre hacia la libertad. Rechaza la noción de
voluntad general y de lo absoluto, que defendía Rousseau. Argumenta la
necesidad de las instituciones adecuadas al hombre como garantes de su
libertad y subraya su oposición a la uniformidad.

Rousseau pasó a la historia como el pensador de la democracia
totalitaria con su famosa máxima "obligad a ser libres" en su nostalgia
de paraíso perdido.

¿Creeís que los paraísos se recuperan? ¿En caso afirmativo, pensáis
que los fines justifican los medios? ¿ Acaso se puede obligar a ser
libre?

17
Oct

Patos

Julián Montaño

Aparentemente los Patos descubrieron que en realidad lo que había en la cueva era una imagen verdadera del Gran Pato Primigenio, pintada en las paredes de la cueva con el barro original de la laguna. Esto coincidía con la leyenda que aseguraba que en un tiempo lejano todo el valle había sido una laguna y demostraba que los Patos estaban aquí por derecho propio. A partir de ahora las cosas iban a cambiar. Los Conejos tendrían que dejar su funesta manía de cultivar melones y zanahorias y cazar para los Patos. Al fin y al cabo los Conejos –se acababa de demostrar- eran los inquilinos y no al revés.

Los Conejos reaccionaron. Enviaron a sus juristas y teólogos a hablar con los Patos (que se hallaban ya en posesión de la cueva) y a demostrarles que lo que había pintado en la cueva era un Conejo, les pidieron por tanto que miraran bien lo que había pintado en la cueva.

“Si miráis bien descubriréis que lo que hay pintado es un Conejo no un Pato, miradlo detenidamente. Esto demuestra que este es nuestro sitio y vosotros sois los inquilinos”. “No, miradlo bien vosotros, ¿veis? es un Pato lo que hay aquí pintado, esto nos pertenece, la aldea nos pertenece, vosotros tendréis que trabajar para nosotros.”

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16
Oct

Coriolano

Written on October 16, 2007 by Administrador de IE Blogs in Literature

Coriolano_3Miguel Herrero

Su historia es conocida, de fuerza, de odio, de traición y de amor. En los primeros tiempos de la República, cuando Roma luchaba por la supremacía del Lacio, Cayo Marcio destacaba entre todos por carácter y valor. Llevó a los romanos a la victoria en incontables batallas, y la conquista de Coriolos le dio un nombre que aún resuena. Pero pronto perdió en el fango de la política lo ganado en la arena de la guerra. Acérrimo patricio, enfrentado a la plebe, arrogante y colérico, el mismo ardor que derrotaba ejércitos le ganaba a diario enemigos entre el pueblo y el Senado. Como tantos guerreros en tiempos de paz, su suerte estaba echada. El partido plebeyo lo acusó de cargos calumniosos, se defendió con soberbia e improperios, y fue condenado al exilio. Y en esa hora amarga, dejando atrás los llantos de los suyos, la injusticia le hizo volverse contra la patria que lo expulsaba, y se puso al servicio de los viejos rivales de Roma, los volscos, que acogieron a su antiguo enemigo con todos los honores. Al mando de los volscos, saqueó los campos y derrotó a los ejércitos romanos, que huían con sólo reconocer a su antiguo y temido general. Y al fin, acampó delante de la ciudad para tomarla.

Entonces el Senado envió a su tienda a embajadores, sacerdotes, patricios y antiguos amigos, para que le convencieran de deponer su cólera, con súplicas, halagos y promesas. Pero Coriolano les despidió airado, porque en su corazón sólo ardía la venganza. Y cuando el terror ya reinaba en la ciudad por la invasión inminente, entonces salieron a suplicarle las mujeres, conducidas por su madre Volumnia. Al reconocerlas, Coriolano enmudeció, y su madre habló: “sábelo: no podrás invadir tu patria sin antes pisar el cuerpo que te parió”. Tras un silencio eterno, su hijo, conmovido, respondió: “¡qué me has hecho, madre mía! tuya es la victoria, y tu victoria es la salvación de mi patria, pero es también mi muerte. Pues me retiro vencido, pero sólo por ti”. Y mandó retirarse a las tropas. Y como preveía, pocos días después fue muerto a manos de los volscos, despechados por la frustrada esperanza de acabar con Roma.

La leyenda de Coriolano ha sido contada muchas veces desde antiguo hasta este blog. Georges Dumézil estudió en Mito y Epopeya su origen indoeuropeo –pues los romanos trasponen a su historia nacional de hombres heroicos los mitos que los griegos y los indios atribuyen a sus dioses–. Pero nunca se cuenta igual dos veces una historia, y el mismo personaje se pinta distinto en cada cuadro. La tragedia de Coriolano vuela de siglo en siglo y de arte en arte. Tito Livio quiso mostrar que a Roma sólo un romano la podía derrotar; Plutarco en sus Vidas Paralelas lo emparejó con el griego Alcibíades, otro gran genio de creación y destrucción; Shakespeare le dedicó la última y más política de sus tragedias, que llevó a la perfección de la escena Sir Laurence Olivier, más romano que César; Beethoven compuso una obertura en su honor, en la que resuenan los momentos alternos de su vida cambiante y siempre arrebatada; y yo, que, modestamente, me pongo el último de la lista, di su nombre a mi gato Coriolano, cuyo temperamento de tigre temen visitas y veterinarios, y que sólo una mujer logra amansar.

16
Oct

Lost Paradises in the Enlightment.

Written on October 16, 2007 by Arantza de Areilza in Literature

Arantza de Areilza                                        (Click here for this post in Spanish)

Montesquieu_2 I recently reread the book by Carmen Iglesias Cano, member of the Royal Spanish Academy of History and Language, entitled "Reason and Feeling in the 18th Century," in which chapter five discusses the lost paradises in Montesquieu´s "The Persian Letters" and the Rousseauian discourses.   

The author analyzes the popular belief of the Enlightment in an original innocence, in a primitive perfectionism in which a man invaded by nostalgia yearns to return.  This signifies the perfect communion between the spiritual and the material, represented by Rousseau in the figure of the "bon sauvage" (the good savage).  However, this good savage will remain childlike throughout generations, something rather unlikely in the presence of man´s capacity for perfectionism.   

Rousseau considered the search for riches, the thirst for discovery and the desire for social and professional reconnaissance as an excess of one’s self, "an alienation in appearance" and the maintaining of "a torn duality."  In reference  to his education, he wrote:

"I no longer want anything to do with a delusory occupation in which it is thought that everything is done for wisdom, and everything is done for vanity."

This original nostalgia reveals a disappointed vision of the historic moment.   

Adversely to Rousseau’s moralistic severity, we find illustrated theses such as  Mandeville’s "The Fable of the Bees," in which happiness springs forth as the ultimate end for a man in detriment of virtue.  Luxury and trade appear like a phenomenon, intrinsic to the development and power of Nations.  According to Carmen Iglesias, it is in this moment in which vice becomes virtue.   

Contrary to Rousseau, the author analyzes how Montesquieu focuses on searching for the mechanisms that adapt institutions to the natural inclination of man to liberty.   He rejects the notion of free will, which Rousseau defends.    He argues for the necessity of suitable institutions for mankind as guarantees of their freedom and emphasizes his opposition to uniformity.

Rousseau moves through history as a totalitarian democratic thinker with his famous maximum "obligation to be free" in his nostalgia for lost Paradise. 

Do you think that paradises can be recovered?  In the affirmative case, do you think that the ends justify the means?   Can you oblige somebody to be free?

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