Archive for the ‘Arts & Cultures & Societies’ Category

23
Oct

By Santiago Iñiguez de Onzoño, Executive President of IE University

Last week in Zurich, during a conversation with CEOs at the Lorange Network, I raised the question as to how blockchain technology might help in the global battle against fake news, a growing challenge in today’s post-global, post-truth society, where social networks now provide a large part of many people’s news and information diet.

Blockchain technology already provides global online databases that anyone, anywhere, with an internet connection, can use. Unlike conventional databases, which are owned by companies or public institutions, blockchains belong to the whole community.

So why not create a blockchain news repository for the global community containing verified facts and data? This would be a reliable ledger of objective information about what is going on in the world, from weather conditions to election results, or the rate of divorce in any country or its average butter consumption.

This information would be permanently updated, constantly verified or classified, and then stored and distributed through the network of computers of its users. Decentralisation would prevent manipulation and cheating.

As we have seen, blockchain can be used across a wide range of industries and business processes. For example, it can track commercial transactions globally, such as the trade in goods across continents, or validate academic and professional certificates.   Read more…

2
Oct

Mito y realidad de Colón

Written on October 2, 2017 by Manuel Lucena Giraldo in Arts & Cultures & Societies

Por Manuel Lucena Giraldo, Profesor Asociado de Humanidades

Lo que molesta tanto de Cristóbal Colón a populistas, indigenistas y totalitarios de todas las procedencias, se resume en que gracias a la gesta que protagonizó el 12 de octubre de 1492 al servicio de la Corona de España, nació un verdadero mundo global. Para partidarios de identidades estrechas y racistas, Colón representa un hecho (no una opinión) indiscutible, que les molesta sobremanera: todos los seres humanos venimos de otra parte. Colón es uno de los fundadores de la sociedad abierta. Como resultado de sus acciones, nadie tiene derecho a proclamarse como indígena, nativo o «pueblo originario», ni guardián de esencia nacionalista alguna, porque la única y verdadera historia global de la humanidad es la de sus desplazamientos. La globalización se explica en dos etapas. Desde que comenzó el proceso de hominización –hace más de cuatro millones de años– hasta el 10.000 antes de Cristo, los seres humanos vivieron bajo el signo de la divergencia. Desde África, nuestra especie colonizó todos los nichos ecológicos que pudo.

A partir de ese momento, devino la convergencia. Todas las culturas empezaron a relacionarse, por vías pacíficas o violentas, la guerra o el comercio. Entonces comenzó la globalización que más importa, la cultural, de la cual derivaron las demás: económica, financiera, ecológica, tecnológica y emocional. Miles de años antes, uno de los continentes de la tierra –llamado desde 1507 América– se había desconectado de los demás, hasta aislarse casi por completo. Ese aislamiento, que duró unos 25.000 años, concluyó cuando una nao y dos carabelas, la Santa María, la Pinta y la Niña, cuyo mando superior desempeñaba Colón, concluyeron quizás en un islote de las islas Bahamas, una arriesgada exploración marítima que habían comenzado en la costa andaluza –Palos de la Frontera– el 3 de agosto anterior. Read more…

28
Aug

LOS JUEGOS DEL PASADO

Written on August 28, 2017 by Manuel Lucena Giraldo in Arts & Cultures & Societies

Por Manuel Lucena Giraldo, Profesor Asociado de Humanidades

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Ambas cuestiones constituyen la razón de ser de la historia y del trabajo de los historiadores, de acuerdo con unas premisas científicas. En primer lugar, no hay historia sin fuentes, sin testimonios del pasado evaluables y verificables. En segundo término, la historia admite y fomenta la imaginación, pero jamás la invención. La ficción está prohibida. En la medida en que lo histórico se añade como adjetivo a diferentes productos culturales (cine, novela o videojuego) para otorgarles credibilidad y satisfacer una demanda, debemos preguntarnos por la razón de esta convivencia. Quienes los consumen pretenden rememorar una experiencia, jugar a que están allí. Es una actitud humana primordial, según nos enseñó en «Homo Ludens» el gran historiador holandés Johan Huizinga.

En este sentido, los públicos de la historia se acercan a juegos, libros y películas «históricos» porque recrean una atmósfera, contienen un aire de época, evalúan acontecimientos cruciales bajo diversos puntos de vista. Allí pueden y deben estar al mismo tiempo la visión de un general y un soldado, la ama de llaves y la heredera, el zapatero y el campesino. Desgraciadamente, como «lo histórico» vende, hay mucha novela, película y juego que no debería llevar esta noble etiqueta, porque cuentan una ficción mediocre y carente de fantasía, en vez de dar prioridad a la evocación del escenario. Si pesa más la trama (los personajes) que el argumento (la explicación), aquello no es histórico.

Hay juego e historia si de alguna manera el lector, espectador o jugador, puede aprender y crecer en curiosidad. Más allá, por supuesto, quien aspire a saber historia «de verdad», la puede y debe leer en libros y revistas. El saber no ocupa lugar. Todo suma. Hay razones para el optimismo. Desde sus comienzos, los videojuegos se han proyectado con éxito en escenarios históricos exóticos, imperiales o ultramarinos, como una de las artes visuales de nuestro tiempo global. Mientras se produzcan con calidad y respeten las reglas de la Historia, con mayúsculas, será una alianza conveniente para todos.

Publicado en ABC (24/VIII/2017)

20
Jul

La diversidad en las miradas de una universidad del siglo XXI

Written on July 20, 2017 by Administrador de IE Blogs in Arts & Cultures & Societies

Serán 168 ojos los que desde este jueves vigilen a quienes se paseen por la madrileña calle María de Molina. Y aunque vaya contra la idea del proyecto al que dan forma, su color será el mismo: el negro (y blanco) al que se ha sometido a las 84 fotografías que componen la primera exposición incluida en el proyecto «Inside Out» del artista JR en Madrid.

Se trata del nuevo plan del IE Business School, que bajo el auspicio del retratista francés busca reflejar toda la diversidad de la comunidad que alberga. Consiste en 84 fotografías «tipo carnet» de integrantes del propio centro, organizadas por el equipo de JR en un mural de 860 metros cuadrados en base a una jerarquía que persigue desprender el aroma a heterogeneidad de una escuela que cuenta con alumnos de 131 países. Todo ello recubrirá la fachada de uno de los edificios del IE, el que está situado en el número 31 de María de Molina.

La idea nació de Marta Campmany, Alessia Cappello y Alice Ferrari, tres alumnas que vieron en el programa de JR un marco ideal en el que exponer los valores que recorren las aulas en las que se sientan a diario. Siete meses después, aquella ocurrencia espontánea ha podido materializarse.

El título del proyecto hace referencia a la intención primigenia de JR: dar la vuelta al mundo como si fuera un calcetín, de manera que las comunidades sometidas al anonimato puedan quitar el micrófono mediático a quienes habitualmente lo tienen. «JR generó la idea pero luego se desentiende. Creó un equipo para que cada acción se pueda proyectar a nivel mundial, pero luego no firma cada una. Es una manifestación artística colectiva», describe Campmany al otro lado del teléfono. El puzle varía en función del mensaje y del lugar, pero las fotos incoloras de los protagonistas de la historia son la base innegociable de cada obra.

Ramificaciones como la de Madrid sirven para potenciar la idea y alimentar otras muestras que responden de manera más natural al propósito embrionario del artista galo. También de manera económica: además de las fotos, cada una de las 104 personas que particiaron en el movimiento donaron 10 euros para que exposiciones como las que JR tuvo en Ciudad Juárez, Caracas o Pakistán puedan seguir haciéndose.

El dramatismo, en el caso de la fachada del IE, está fuera de lugar, como reflejan los retratos que de ella cuelgan. Era el último requisito que desde Francia se les pedía a los impulsores del proyecto en Madrid: las fotografías debían tener en el chascarrillo la nota distintiva. Los guiños a la cámara o los mechones de pelo que simulan ser bigotes son algunos de los primeros que el peatón podrá distinguir entre los 84 rostros de alumnos, profesores, decanos y empleados que compondrán el mosaico.

La directora del Centro para la Diversidad del IE, Celia de Anca, explica el valor que dan al factor del que se ocupa: «Entendemos la diversidad en tres fases: demográfica, de experiencia y cognitiva, que es la que hace que al final cada uno transmita su elemento distintivo. Las fotos muestran a seres únicos».

La magnitud de «Inside Out», en marcha desde 2011, puede calibrarse a través de las 260.000 personas de 129 países que han participado en el movimiento. Todo gracias a JR, que comenzó empapelando zonas burguesas de París con imágenes gigantes de criminales de los suburbios (2006) y enfrentando cara a cara fotos de palestinos e israelíes en varias ciudades de cada bando (2007), para terminar ganando el premio TED en 2011 y seguir poniendo el foco sobre quien vive a oscuras.

Publicado en ABC (19/07/2017)

27
Jun

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