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Mar

Macarena Ventosa 

La exposición de Miquel Barceló en Caixa Forum Madrid es un recorrido por los últimos 25 años del artista, un objetivo realmente muy ambicioso.

http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/miquelbarcelo_es.html

 

Allí podemos ver e incluso saborear obras de Barceló que nos trasmiten en palabras del artista su "profundo amor por la superficie de las cosas, aunque en mi pintura acaben siempre destripadas, abiertas, desgarradas, enseñando sus entrañas". De ahí sus temas, como la comida, los animales, la naturaleza; o sus materiales, como el barro en esas cerámicas que necesitamos tocar o las acuarelas donde animales marinos surgen de las manchas de agua.

Admiro su concepción sensual y física del arte, no como reflejo de la vida sino como forma intensa de vivir. Y por ello os recomiendo visitar la exposición y también, para abrir el apetito, ver este vídeo de la performance "Paso Doble" que, junto al bailarín Josef Nadj, ha realizado en distintos lugares desde 2006. Resulta asombroso ver cómo convierten el barro virgen en una gran obra de arte a través de sus movimientos, casi una lucha en la que los cuerpos también pasan a convertirse en barro, en arte. Estamos ante el artista como demiurgo, como dios creador, para luego dar paso a la destrucción. Barceló eligió acabar con todos estos escenarios realizados para cada actuación.


Sin embargo, no me queda más remedio que presentar un tema del que no se suele hablar mucho en las críticas de arte: la labor del comisario de la exposición. Es este un trabajo que en muchos casos no se aprecia cuando se trata de una buena labor. Los comisarios, sencillamente, consiguen a través de la selección y de un montaje acertado que se pueda entender y apreciar mejor la obra de los artistas. En el caso de la selección de obras de Barceló y del montaje para Caixa Forum, el resultado es una auténtica pena. Demasiadas obras que no permiten admirar la fuerza de cada obra de Barceló, colores llamativos de fondo en muchas salas que desvían la atención, mesas-vitrina para obras sobre papel cuyos cristales están cortados de modo que no nos permiten ver cada papel en su totalidad. Son temas muy básicos que tienen una gran importancia en dar valor a la trayectoria de un artista, aunque desde luego no pretendo en ningún momento discutir la gran categoría de Barceló.

Por favor, no dejéis de visitar la exposición y contadme vuestras opiniones.

Comments

Rosario April 13, 2010 - 1:12 am

Hace ya muchos años fui un gran amante de la pintura de Miquel Barceló, tenía entonces 16 o 17 años. Tiempo después, y debido a esa admiración por su trabajo, viajé desde Madrid hasta Barcelona para ver la exposición retrospectiva que allí se presentaba. Menuda decepción. Aquel pintor, que tanto había admirado y al que conocía en gran medida por los catálogos que iba comprando de su trabajo, se vino repentinamente abajo. Desde entonces cada vez que he podido ver exposiciones suyas se ha ido confirmando una mirada desolada y sorprendida. Lo siento, durante años, cuando veía sus nuevas obras en la galería Soledad Lorenzo de Madrid, o en el desastre que presentó hace años en ARCO, he confirmado mi nueva apreciación. No obstante, hace dos semanas entré en Caixa Forum con una intención clarísima: me negaba por completo a dejarme llevar por mi rechazo de su trabajo, y decidí enfrentarme a las obras con la mayor honestidad posible. No quería dejarme influir por ciertas críticas que habían aparecido en los medios de comunicación y que me parecían, en algunos casos, ejercicios de retórica maliciosa más que análisis serios y rigurosos.
No entraré a hacer ahora un análisis del trabajo de Barceló en su sentido ideológico, cuestión que excedería en demasía el tiempo que puedo invertir en contestar, pero sí diré, no obstante, que toda esta parafernalia en torno al artista genial y divino a la manera de Picasso está ya completamente desechada por la crítica contemporánea, que se niega a creer o a divulgar la idea de que un artista sea o parezca un Dios.
En lo que quiero entrar, manteniendo un tono distendido y no teórico, es en el carácter absolutamente falsario del trabajo de este señor. Lo siento, todo en Barceló es falso, impostado y exagerado. Todo su trabajo es un pastiche del artista creador, romántico y apasionado, y toda su trayectoria está llena de estos elementos. Pensemos por ejemplo en el modo en que divulga en todas las direcciones sus exóticos viajes, que no son más que un plagio barato de los viajes de Gauguin, Ingres o Klee. Pensemos también en su deseo de trabajar con la materia como algo primario, cuando todos sabemos que, por desgracia o por ventura, la materia es hoy ya producto de la técnica y la manipulación racional de la humanidad. Pero pensemos sobre todo en el modo en que trabaja esa materia que él quisiera hacer expresiva. En realidad su forma de abordarla responde a un efectismo decorativo que roza lo insoportable; se trata de un tratamiento plástico perfectamente medido al gusto de una burguesía decadente que necesita y solicita a gritos una expresividad supuestamente telúrica que la misma vida que desarrolla día a día dentro del capitalismo salvaje le niega. La expresividad de Barceló no es sutil, no es compleja, no es difícil, no exige tiempo, sino que, muy al contrario, es evidente, directa, obvia. Se trata de una expresividad fácil para aquellos a los que una vida ajetreada les ha arrancado la posibilidad de mirar, de sentir, de existir y de vivir. Lo siento, en esta pintura no hay intensidad ninguna, lo que hay es estrategia y artificio, algo que se hace evidente en el gran elefante de la entrada. Todo en ella es impostado, como se en la exageración de los pliegues de los cuadros, o en los pegotes de pintura que rozan el kitsch. El colmo de esto se ve en las obras a partir de 2008, en las cuales es evidente que la materia se coloca sobre el lienzo con máquinas y no con la mano.
Eso sí, trataré de ser justo y diré que lo único salvable de esta exposición, en la que algunos cuadros podrían venderse sin reparo en cualquier mercadillo popular, son las dos placas de barro que se presentan en una de las grandes salas. Quizá porque Barceló se limita en ellas a tocar la materia si impostarla, quizá porque sólo deja el testimonio sutil de sus manos, algo importante vibra en esas dos obras (sobre todo en la de la derecha). Lo demás me parece pura mentira. En fin, es trágico que este país, en el que acaba de morir un artista importante como Nacho Criado, sólo se tengan ojos y elogios para lo obvio, para lo evidente y para lo tópico. Tenemos pintores mil veces mejores que Barceló, quizá quien escribe el artículo anterior debería revisar algunos nombres antes de tratar de convencernos de la genialidad de un artista que no es más que un pastiche de la pintura alemana de los ochenta. Ya está bien de repetir y de cantar alabanzas a la NADA.

Diseño Web Colombia September 27, 2010 - 10:04 am

Me pareció fantástico el articulo, es la primera ves que ingreso al blog pero segura estoy de que no sera la ultima, pues encontre cosas realmente interesantes, un saludo.

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