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Pistas para pasear Madrid

Written on September 9, 2008 by Administrador de IE Blogs in Arts & Cultures & Societies

Miguel Herrero de Jáuregui

Plazavilla Supongo que muchos estudiantes internacionales del IE vienen por vez primera a Madrid en el curso que ahora empieza, y bastantes de ellos pasan por la obligación fundamental e inexcusable de todo estudiante en el extranjero: soportar las visitas de familia y amigos a los que hay que enseñar la ciudad una vez más. ¿Qué hacer con ellos cuando ya han visto el cuarto museo? Para ellos, aquí van unas cuantas pistas de paseos menos habituales en las guías. Se reducen al centro porque es lo que mejor conozco. Así que son puramente subjetivas, y muy susceptibles de enmienda, mejoras y añadidos.

Para evitar la monotonía, nada mejor que salpicar el recorrido con paradas gastronómico-festivas. Para comer y cenar hay cientos de sitios que muchos conocen. Pero dar con el sitio adecuado en el aperitivo o la merienda es más difícil. En la Calle Mayor hay tres pastelerías de parada obligada. Esquina con Sol, la Mallorquina, para las napolitanas populares. El Riojano, en Mayor 10, de toda la vida, para muchas cosas, pero a mí me gustan especialmente los merengues, que están blandos por dentro y duros (por horneados) por fuera, y no chiclosos ni polvorientos como la mayoría en estos tiempos de decadencia merenguera. Y en la Santiaguesa, más abajo, casi en Bailén, suele tener maravillas en el escaparate, y un Roscón de Reyes de fama universal. Con estas tres paradas, la Calle Mayor se hace más corta, o más larga, según se prefiera. En cuanto a lo salado, pruébese el bacalao de Casa Revuelta, en la calle Latoneros, cerca de la Plaza Mayor, y si gusta, recórrase toda la zona tapeando.

Pero basta ya de comer. Véanse por la zona las torres mudéjares de San Nicolás, San Pedro y San Andrés. Y si después de las callejuelas del centro se quiere pasear por anchas avenidas, la línea San Francisco el Grande – Palacio Real – Plaza de España -Templo de Debod (con el desconocido y precioso Museo Cerralbo al lado) – Pintor Rosales es muy buena, sobre todo al atardecer. A veces el cielo es realmente velazqueño. Y el ocaso ilumina los edificios (el Palacio Real visto por detrás, desde el Templo de Debod) y a la gente (y el pelo rubio en Las Vistillas parece que llamea cuando le da el sol poniente).

Hay dos paseos paralelos a éste, antitéticos en geografía y estilo, pero en realidad complementarios. A la derecha, el clásico de los grandes museos, desde el Reina Sofía al Arqueológico, pasando por el nuevo Caixa Fórum, el Prado y el Thyssen. No se le ocurra ver más de uno a la vez. A la izquierda, un paseo menos conocido, pero con sustancia. En la ribera del Manzanares se entra al Campo del Moro, el jardín del Palacio Real, que como no se abre desde arriba está siempre casi vacío y que “puebla el triunfo de los pavos reales”. Siguiendo adelante, la Ermita de San Antonio, con frescos de Goya (con una buena verbena a primeros de junio), y por detrás, unos jardines con rosaledas suben hacia Pintor Rosales. En Casa Mingo se puede comer bien, abundante y a precio popular.

¡Ya he vuelto a caer en lo gastronómico! Acabemos con selvas más dignas, si no de un cónsul, sí del blog. Si uno quiere deleitarse en el siglo XVII español, el Siglo de Oro también de la ciudad, hay un buen paseo en que el aficionado a la historia de personajes más que a la de estructuras y procesos (que no cabe duda de que es mucho más turística la primera), tiene un paseo muy événementiel, por las estatuas de los grandes hombres. Tirso de Molina en su plaza) – Calderón en la Plaza de Santa Ana – Felipe III  en la Plaza Mayor – Álvaro de Bazán, vencedor de Lepanto en la Plaza de la Villa – monumento a Velázquez en la Plaza de Ramales, donde hubo una iglesia con su tumba: la inscripción dice “aquí yace Diego de Silva y Velázquez: su gloria no fue sepultada con él” – Felipe IV en Plaza de Oriente – Lope de Vega enfrente del Convento de la Encarnación – y Cervantes con su Don Quijote y Sancho en Plaza de España. Y si entre tanta cultura quiere uno pararse a tomar una oreja en el Callejón del Gato… Pero ¡basta! Si es que no se puede escribir a la hora del aperitivo.

Comments

bacalaos December 22, 2013 - 2:57 am

Exceptional post however I was wanting to know if you could write a litte more on this topic?
I’d be very grateful if you could elaborate a little bit further. Kudos!

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