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Sep

Energía Oscura

Written on September 26, 2008 by Blanca Riestra in Arts & Cultures & Societies, International Relations

Blanca Riestra

El fantasma de la crisis, endemoniada y con dientes, esa incómoda sensación de no saber qué ocurre de verdad en Estados Unidos, me ha conducido hoy a la prensa con cierta avidez, cierto encono. Pero energía oscura obliga: paso por encima de McCain, del estupendo y malhumorado Tolstoï ("Pido a Dios que me libre de Karénina") y me quedo clavada sobre la imagen de Stephen Hopkins, que recibió ayer el premio Fonseca, en Santiago, la ciudad más hermosa del mundo conocido, donde yo estudié.

Qué decir, tengo excusa, mi relación con las estrellas viene de lejos, amo a Ziggy Stardust sobre todas las cosas y crecí soñando con Hans Solo. Una relación, claro, no exenta de altibajos. Una vez compré un atlas del cielo nocturno con la intención de llamar a las constelaciones por su nombre y tuve que desistir por el pavor que me entraba, los temblores. El nombre de los astros: eso es lenguaje performativo y no la poesía.

Hace un par de años, conocí a un serbio que estudiaba los neutrinos y a otro que dejó la física cuántica por el póker profesional. "Es lo mismo", me dijo. Mi padre, meses antes de morir, contemplaba todas las noches la luna, menguante o llena, desde la ventana de la sala. Recuerdo también que una noche de primavera en Albuquerque, el astrónomo Pérez Mercader nos mostró, sobre el patio del Instituto Cervantes, las Pléyades y Casiopea. Yo le comenté entonces que las estrellas me daban miedo. "A mí también", me confesó.

Hopkins, con su dureza característica, la dureza de quien ya no tiene nada que perder, afirmó ayer ante los medios que "la ciencia no deja mucho espacio para milagros ni para Dios". La reacción de los lectores de El País digital no se hizo esperar: 315 mensajes argumentando o negando la existencia de Dios. Con furor, con rabia. Lo más leído.

Dice Hopkins: "La energía oscura está provocando una aceleración de la tasa de expansión del universo. Esa fuerza es un 25% por ciento de la masa total del cosmos…" Y es que aparentemente la materia de la que estamos hechos, aquella con la que está construido nuestro mundo, no es más que una excepción en un magma de energía impenetrable, despiadada, violenta.

Ganas le dan a uno de chapuzarse en ese agujero negro y ver qué pasa.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Stephen/Hawking/ciencia/deja/mucho/espacio/milagros/Dios/elpepusoc/20080924elpepusoc_2/Tes

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