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Cosas que NO son Ejemplo de Sí Mismas I

Written on January 2, 2008 by Julián Montaño in Arts & Cultures & Societies

Mental_map Julián Montaño

Después de dedicar unos posts a las cosas que son ejemplo de sí mismas, es decir a las cosas que se indican a sí mismas, ¿por qué no hablar de las cosas que NO se indican a sí mismas, a las cosas que indican otras cosas? Algo que indica siempre otra cosa es un mapa. Hay un cuento de Lewis Carroll en el que unos tipos hacen un mapa a escala…una milla:una milla, o sea real. El mapa resulta ser tan grande como el país del que es mapa. A los tipos del cuento les resultaba insuficiente un mapa que no contenía todo lo que contenía el mundo del cual el mapa era un mapa, así que se dedicaron a incluir en el mapa todo lo que había fuera del mapa. Lógicamente nunca desplegaron el mapa…ocupaba todo el país y a aquellos señores les resultaba más práctico usar el propio país –que no había que desplegarlo- como guía que el mapa del propio país.

Un mapa se supone que es un resumen, una abreviatura de aquello de lo que es mapa. Un mapa es una abstracción del territorio del cual es una cartografía. Tener una representación de todo el territorio NO es tener una representación de todas y cada una de las cosas que aparecen en el territorio. Conocer un territorio, saber manejarse en él, es saber como interpretar la abstracción que de él hacemos cuando hacemos un mapa. Cuando nos representamos algo (para recordarlo, para usarlo luego, para darlo a conocer) hacemos esquemas de las cosas, porque trasladar la cosa entera (recordarla del todo, explicarla del todo) es muy pesado. Esto es una de las definiciones del conocimiento: remontarnos de algo a su principio. Cuando queremos conocer un territorio hacemos una abreviatura de él que podemos llevar en el bolsillo: un mapa, una abstracción. Nuestro Inteligencia lo hace de modo automático y esta operación se llama desde antiguo con muchos nombres “abstracción”, epagogé, etc. Veo un tipo abrigado con piel de foca hasta las cejas, que hace agujeros en el hielo para pescar, que tiene un sospechoso olor a pescado y mi guía turístico se saca la mano del guante y le señala con el dedo índice diciendo “Esquimal”. Bien, ya sé que es un esquimal. La próxima vez que vea uno podré reconocerlo, porque tengo un mapa mental de lo que es un esquimal (tipo abrigado hasta las cejas, que hace agujeros en el hielo, etc.). Poseo los “principios” de un esquimal, las características básicas de la que están hechos los esquimales. También funciona con el conocimiento práctico. Yo no te enseño todas y cada una de las sumas posibles que puedes hacer cuando te enseño a sumar, te enseño a hacer la operación con cualquier número, a aplicar una regla, o sea te enseño una regla (el tema de “Seguir una Regla”, es un tema fascinante y ha dado que hablar mucho en filosofía) y una regla es un principio de actuación (“qué hacer cuando…”).

Conocer es controlar un principio, un esquema básico de algo. Aristóteles en su obra Metafísica (es la obra de filosofía más importante jamás escrita), en el libro II, dice que “No conocemos lo verdadero sin conocer la causa” (Nescimus autem verum sine causa, en la traducción de Guillermo de Moerbeke, un contemporáneo de Federico II, querida Felicia). Aristóteles quiere decir que aquel que sabe más, aquel que controla más verdad, es quien conoce la causa. Causa quiere decir la regla, el esquema básico de algo. Esto es lo que en filosofía se llama un Principio. Ataulfo sabe que Paul, Marc y Aristide son suizos, y que Paul, Marc y Aristide han hecho el servicio militar. Recaredo en cambio sabe que todos los suizos han hecho el servicio militar. Cuando a Recaredo y a Ataulfo se les presente delante un suizo nuevo Recaredo sabrá que éste ha hecho el servicio militar, Ataulfo no. Recaredo sabe más que Ataulfo, porque conoce un Principio de los suizos, “los suizos hacen todos el servicio militar”.

Hay muchos tipos de Principios y algunos son muy importantes. En próximos posts podemos hablar de ellos.

Comments

Recaredo Veredas January 7, 2008 - 8:20 pm

Curiosa mezcla de Occam, Aristóteles y Borges (que posiblemente bebiera de Carroll en su obsesión por la reproducción idéntica), buen híbrido entre narración y reflexión. Gracias por mencionarme y enhorabuena por el blog.

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